El sacrificio de sangre de los discípulos

Juan en la Isla de Patmos

Juan en la Isla de Patmos tiene un encuentro con Jesús.

Justo este domingo pasado, hablábamos acerca de los sacrificios de los Católicos y Cristianos en el mundo para llevar la palabra de Dios, y cómo todo había comenzado con los acosos y muertes de los doce seguidores de Cristo originales.

De los doce apóstoles, se dice que únicamente Juan murió de causas naturales. Exiliado en la Isla de Patmos después de terribles persecuciones, el apóstol pudo escribir no sólo su evangelio con una gran claridad y detalle, sino que también fue testigo de las narraciones de Jesús acerca del Apocalipsis. Precisamente, de éste libro, la segunda lectura de este pasado domingo nos dice:

“Mira, volveré pronto y traeré conmigo la recompensa que voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa en la sangre del Cordero, pues ellos tendrán derecho a alimentarse del árbol de la vida y a entrar por la puerta de la ciudad”.

¿Deberíamos asustarnos por estos mensajes del Apocalipsis? De ninguna manera, pues al contrario, el mensaje está claro: dar la vida por la Palabra de nuestro Señor Jesucristo es el sacrificio más grande y con la recompensa de vida eterna.

Pero, no te preocupes. Esto no quiere decir que tienes que morir para poder dar gloria a Dios. Con tus buenas acciones diarias, llevando un vida sencilla, ayudando a los demás, y llevando y siguiendo la Palabra de Jesús, tu también te conviertes en su apóstol y mensajero, digno del premio de la vida eterna.

 

Author: Oscar Editor

Oscar es el editor de NosRodea.com

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