Entendiendo la Muerte, Parte I

Bueno, pues ahora sí me voy a meter en camisa de once varas, como decía mi abuelito: Vamos a hablar de la muerte.

La Catrina

Posada2.Catrina” by José Guadalupe Posada – ArtDaily.org. Licensed under Public Domain via Commons.

Para entender mejor a la huesuda tenemos que comprender muchos aspectos que van desde el tiempo que pasamos en la Tierra, hasta la inmortalidad de nuestra alma y espíritu. Previamente hemos discutido lo del tiempo (haz click aquí para repasar) y también las cosas del Alma y El Espiritu (click aquí).

Ahora bien, si el Espíritu es un enlace que tenemos con Dios entonce todos tenemos ese enlace y nos juntamos en un lugar común. Es por eso que tu tienes amor por tus padres, por tu hijos, tus amigos, tu pareja. Todos estamos entrelazados por el mismo punto común: Dios.

Cuando alguien cercano muere ese enlace no se rompe, sino que vuelve a Dios. Pero tu mantienes ese enlace también, por lo tanto la unión persiste. Esa es la razón por la que sigues amando a los seres que ya no están, al contrario ¡los sigues sientiendo!

Nuestro cuerpo biológico no logra ir más allá de la lógica del espíritu. Por eso la muerte nos duele, y hasta decimos con mucha razón: ¡me duele hasta el alma!

Una vez que tu cuerpo muere, es el Alma, la chispa de la vida, la que prosigue su camino. Jesús vino a decirnos que Él es el camino a Dios, y Dios es el paraíso en sí. No lo imagines como siempre nos lo han contado: un oasis en el desierto. No, tenemos que pensar e imaginar diferente qué queremos decir ir a Dios.

Todos tenemos Alma, eso está claro porque estamos vivos. El Alma es energía pura, pero consciente. Muchos científicos han mencionado que, en nuestro proceso de evolución, llegaremos a experimentar la transformación de cuerpo en energía, por lo tanto ya no será necesario tener brazos, ni piernas, ni panza, etc. Habremos alcanzado el nivel máximo de expresión.

Obviamente, para eso falta muchísimo tiempo, pero mientras debemos entender que nuestra Alma es nuestra posesión más preciada, y el Espíritu es el enlace guía hacia nuestro Señor.

Si no tienes Espíritu, entonces eres sólo un cuerpo con una alma que, cuando mueras, no sabrá a dónde ir, pues le faltará esa guía, ese link, ese camino. Y ¿sabes qué? Esa Alma se quedará en el vacio, vagando eternamente, sin saber a dónde ir. Ese es en verdad el Infierno.

En la siguiente parte analizaremos más acerca del proceso de la muerte y cómo es posible que la aceptemos de mejor manera. Haz click aquí.

Author: Oscar Editor

Oscar es el editor de NosRodea.com

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