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Lecturas del Domingo: Mayo 29, 2016 – Corpus Christi

La multiplicación de panes y pescados
By Bernardo Strozzi – http://www.1st-art-gallery.com/Bernardo-Strozzi/The-Miracle-Of-The-Loaves-And-Fishes.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8151360

Hoy recordamos el milagro de la multiplicación de los panes y pescados para recordarnos que el Cuerpo de Cristo somos todo los que formamos su Iglesia.

Jesús se puso a predicar a una gran multitud, y en un determinado momento los discípulos le piden que despida a la gente, pues el lugar está muy apartado de la ciudad y es posible que las condiciones se pongan muy difíciles pronto, pues se habla de miles de hombres.

Unas versiones mencionan 4,000 hombres, y el Evangelio de Juan menciona 5,000. Pero piensa que por cada hombre hay una mujer y tal vez un niño o niña. Pues hablamos ahora de casi 15,000 almas.

No hay comida. Jesús ordena que les den de comer, pero sólo hay 5 panes y dos pescados. Cuando se los traen, y después de dar gracias, comenzó a partir los panes y los pescados. Y todos comieron hasta saciarse, al grado de que hasta sobraron doce canastos. (Como nota aparte, 12 es uno de los números perfectos de la numerología).

Los milagros de la multiplicación de comida no son nuevos en la Biblia. El profeta Elías multiplicó el pan de la pobre viuda que le dio alojamiento, y así evitó que muriera de hambre con su hijo. Eliseo, el sucesor de Elías, lo hizo también, pero para alimentar a 100 personas.

¡Pero Jesús alimentó a más de 10,000! ¿Qué quiere decir esto? Para la gente del tiempo de Jesús, Elías representaba al más grande de los profetas, y lo ponían a la altura de Moisés. Cuando Nuestro Señor realiza el milagro para miles, a todos les queda claro que Jesús, no es un profeta mas. Si nos ponemos a pensar en la mentalidad de aquellos tiempos, y con la poca información que tenían, pues la idea que se estaba formando era de que este nuevo Jesús es alguien más importante.

Poco a poco conocerán que, en realidad, es el Hijo de Dios.

Lecturas del Domingo: Febrero 21, 2016 – La Transfiguración

La transfiguración de Jesús
By Alexander Andreyevich Ivanovhttp://nnm.ru/blogs/hhnu/ivanov_aleksandr_andreevich_1806_1858/, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9086637

El de hoy es un evento bien padre: la transfiguración de Jesús. En resumen, Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan a lo alto de un monte. Allí, el grupo –excepto Jesús– cayeron rendidos de cansancio. En ese momento Jesús cambió de aspecto y las ropas se le pusieron blancas, resplandeciéntes, y relampaguiantes. Pedro alcanza a ver a otras dos personas, Elías y Moisés, e inocentemente le dice a su Señor que hagan tres chozas ahí. Finalmente, de entre un nuberío que se forma encima de ellos, se escucha una voz que dice “Este es mi Hijo, mi escogido, escúchenlo”.

¿Qué significa todo esto? Primero, estamos hablando de una epifanía, un evento sobrenatural de manifestación de Dios. Segundo, Jesús se empieza a mostrar en su calidad de Hijo de Dios, no sólo como hombre normal. Al iluminarse sus ropas intensamente y cambiar su aspecto, estamos hablando de un evento fuera de lo normal.

Tercero, se aparecen Elías y Moisés conversando con Jesús. Ellos dos representan lo mas importante del pueblo judío en ese entonces: Elías, el mayor de los profetas, y Moisés, representante de la Ley. Recuerda que la Ley es el libro que rige las vidas de los judíos. Al mencionar a estos dos personajes, Jesús demuestra que se habla del tú por tú con ellos, asentando su autoridad.

Cuarto, la humanidad esta presente: Pedro dice inocentemente: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres chozas”. Con esta sugerencia, Pedro insinua algo como todos estamos muy cómodos, no es necesario que bajemos llevando esta noticia o bendición a los demas. ¡Ay, lo humanos que quieren todo para ellos solitos!

Y, finalmente, la voz de Dios que sale de entre las nubes para volver a reivindicar a Jesús en su posición de Hijo de Dios.

Este evento es relatado de manera similar, con más y menos detalles, y confirmado en tres de los cuatro evangelios. Juan, uno de los testigos, no lo narra, pero el tiempo dará la verdadera razón más adelante, cuando Juan experimentará otra epifanía de mayor grado cuando narre El Apocalipsis.