Pascua 2019, Cuarto Domingo

San Pablo en Grecia

“San Pablo dando un sermón en Atenas, Grecia” por Raphael – Royal Collection of the United Kingdom, Public Domain, Link

Jesús dijo a los judíos:

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.

¡Alegrémonos, esas ovejas de las que habla Jesús somos todos nosotros!

Las lecturas de hoy nos hablan de que Jesús, Pablo y Bernabé, y hasta San Juan, se dirigen específicamente a los judíos, pero no a todo el pueblo en sí, sino a los jerarcas, sumos sacerdotes, y escribas.

Y todos les hablan de las ovejas, los paganos, y “una muchedumbre tan grande que nadie podía contarla” (Jesús, Pedro y Juan se expresaron en esos términos, respectivamente).

Les dijo Pablo a los sumos sacerdotes –que le tenían tanta envidia por las multitudes que atraía– :

“La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos”.

¡Alegrémonos, nosotros somos los paganos y se nos ha dado el tesoro de la vida eterna!

Dice San Juan en el Apocalipsis:

“Yo Juan, vi una muchedumbre tan grande que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas. De todos los pueblos y lenguas”.

¡Alegrémonos, pues esa muchedumbre somos todos nosotros!

La Alianza de Dios con la Humanidad estaba reservada exclusivamente para los judíos; pero Jesús, con su sacrificio y resurrección, la trajo para todos nosotros, en todos los tiempos y en todos los lugares.

¡Alegrémonos, Jesús nos ha dado vida eterna!

Author: Oscar Editor

Oscar es el editor de NosRodea.com

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