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Lecturas del Domingo: Octubre 27, 2019 – El fariseo y el publicano

Fariseo y Publicano en el templo
El Fariseo y el Publicano en el templo

A los fariseos, sumos conocedores de la antigua ley judía, les gustaba ser tratados con reverencia, recibir los mejores lugares en las comidas, las adulaciones y el respeto. Los publicanos, eran judíos autorizados por el gobierno romano a colectar los impuestos sobre sus propia raza, y eran sumamente odiados y tildados de traidores a su propio pueblo. Muchas veces, los publicanos incrementaban el porcentaje autorizado por los romanos para los impuestos para quedarse ellos mismos con esa diferencia.

Ambas clases de personas eran vistas con recelo y fastidio por el común de la población, que no podía hacer nada contra ellos mas que maldecirlos o hacerles malas caras a sus espaldas.

Jesús, en el evangelio de hoy, hace protagonistas de estos grupos en una de sus más importantes parábolas:

“Dos hombres subieron al tiempo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces a la semana y pago el diezmo de todas mis ganancias'”.

Este hombre estaba haciendo más de lo que la ley pedía: ayunar dos veces por semana, cuando la ley sólo pedía una. Pagaba diezmo de todo lo que ganaba. Y se jactaba de no ser pecador. Hasta se comparó con el publicano. Buen hombre, sin duda. Pero sin corazón, sin amor. ¡Claro que pecaba! Al menos de prudencia y de humildad.

Sigue la lectura:

“El publicano, en cambio, se quedó a lo lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’
“Pues bien, yo les aseguro que éste bajo a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Sabra Dios cuántas cosas malas habría hecho el publicano para irse a confesar ante Él de ser pecador. Pero al menos, tenía la sinceridad para reconocerse y no compararse con los demás. No nos dejemos engañar por las apariencias. No todo lo que brilla es oro.

 

Lecturas del Domingo: Junio 26, 2016 – Sígueme

Elías y Eliseo
Elías y Eliseo

Las lecturas de hoy tienen una conexión bien linda entre la vida de los antiguos profetas y las revelaciones del nuevo testamento.

El la primera lectura –Primer Libro de los Reyes– Elías es mandado por Dios a buscar un sucesor. Hemos estado hablando de Elías en las últimas semanas, y sabemos que él es considerado el más grande de los profetas por el pueblo Judío. Pero él ya está viejo y cansado, y Dios le ha ordenado que busque a Eliseo, el hijo menor de Safat, y lo nombre el sucesor.

En el ralato están escritas unas simbologías muy interesantes:

  • Eliseo está arando las tierras, lleva la última de las doce yunta de bueyes. Doce es un número perfecto, que en este caso simboliza a las doce tribus de Israel.
  • Elías se quita su manto y se lo pone a Eliseo, imponiéndole todas las potestades de su puesto, pero también todas las responsabilidades. Ahora bien, este no es un manto cualquiera, pues con el más adelante Elías partirá las aguas del rio Jordán, similar a lo que hizo Moisés.
  • Eliseo pide permiso para despedirse de su padre. Con una amonestación, Elías lo permite. Cuando regresa, Eliseo mata a lo bueyes y con el collar del arado de los animales hace una hoguera para inmolarlos y ofrecerlos como sacrificio a Dios. ¿Qué tiene esto de interesante? Pues que con este acto Eliseo no ve para atrás pues está destruyendo su fuente de trabajo. De esta forma le indica a Dios que él está completamente a su servicio.

Luego viene el Evangelio, con algo similar.

Jesús se topa a algunos hombres y les dice que lo sigan. Ellos le responden:

  • El primero: “Te seguiré a donde vayas“, Jesús le dice:  “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza“. Esto quiere decir que Herodes, el administrador del pueblo Judío, era conocido como el Zorro, por su astucia. Los pájaros de los que Jesús habla son las águilas, es decir: los romanos que tienen oprimido al los judíos.
  • El segundo: “Sí, pero primero déjame enterrar a mi Padre“. Cuando Dios nos llama, no le respondas con condiciones: “Sí, pero primero…
    “Deja que lo muertos entierren a los muertos”. Todo aquel que escucha y sigue la Palabra de Dios vive. Los demás símplemente están muertos.
  • El último: “Te seguiré Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia“. ¡Otra vez la yunta al buey! De nuevo le ponemos condiciones a Dios, “Sí, pero“.
    Ahora Jesús responderá: “El que empuña el arado y mira para atrás, no sirve para el Reino de Dios“. ¡Ajá! Ahí está la conexión con la primera lectura. Eliseo destruyó su yunta y sacrificó a los bueyes, es decir no vuelve la vista para atrás pues está deshaciéndose de su fuente de empleo, de su trabajo, de su vida.

Por favor, cuando recibas el llamado de Dios en cualquiera de sus formas, no le pongas condición.