“Mira: Hoy pongo delante de ti la vida y el bien o la muerte y el mal. Si cumples lo que yo te mando hoy, amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos, cumpliendo sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y te multiplicarás. El Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero si tu corazón se resiste y no obedeces, si te dejas arrastrar y te postras para dar culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que perecerás sin remedio y que, pasado el Jordán para entrar a poseer la tierra, no vivirás muchos años en ella.
Lc 9, 22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discÃpulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer dÃa“.
Hoy iniciamos la Cuaresma de 2023. Tiempo de reflexión y preparación para la celebración más grande de la historia de la Humanidad: La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
Entre el vestÃbulo y el altar lloren los sacerdotes,
ministros del Señor, diciendo:
‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo.
No entregues tu heredad a la burla de las naciones.
Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?’ ”
Y el Señor se llenó de celo por su tierra
y tuvo piedad de su pueblo.
Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17
Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mà y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos,
y purifÃcame de mis pecados.
Crea en mÃ, Señor, un corazón puro,
un espÃritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mà ti santo espÃritu.
Mt 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discÃpulos:
“Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allÃ, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.
ConfÃate al Señor y Él cuidará de ti;
espera en Él y te allanará el camino.
Los que temen al Señor, esperen en su misericordia;
no se alejen de Él y no caerán.
Los que temen al Señor, confÃen en Él,
porque no los dejará sin recompensa.
Los que temen al Señor, esperen sus beneficios,
su misericordia y la felicidad eterna.
Mc 9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discÃpulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutÃan con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.
Jesús enseñando a los doce Apóstoles, por James Tissot – Public Domain, Link.
Estes es el último domingo antes de la Cuaresma. Jesús nos habla de perfección y de cómo lograrla, pues en realidad no está lejos de nuestro alcance. En estas fechas, un primer paso a esta meta es confesarse y estar listos para recibir el periódo más santo del año.
“Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. Trata de corregirlo, para que no cargues tú con su pecado. No te vengues ni guardes rencor a los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor’ “.
Salmo 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13
El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mÃa,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mÃa,
y no te olvides de sus beneficios.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
Él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Como dista el oriente del ocaso,
asà aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos,
asà es compasivo el Señor con quien lo ama.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Primera Carta del Apostol San Pablo a los Corintios
1 Co 3, 16-23
Hermanos: ¿No saben ustedes que son el templo de Dios y que el EspÃritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.
Asà pues, que nadie se glorÃe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.
Evangelio según San Mateo
Mt 5, 38-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discÃpulos:
Han oÃdo que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Heb 11, 1-7
Hermanos: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores.
Por la fe, sabemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de suerte que aquello que vemos, surgió de lo que no vemos.
Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decÃa: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.
Gn 11, 1-9
En aquel tiempo, toda la tierra tenÃa una sola lengua y unas mismas palabras. Al emigrar los hombres desde el oriente, encontraron una llanura en la región de Sinaar y allà se establecieron.
Entonces se dijeron unos a otros: “Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos“. Utilizaron, pues, ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: “Construyamos una ciudad y una torre que llegue hasta el cielo, para hacernos famosos antes de dispersarnos por la tierra”.
El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo y se dijo:
“Son un solo pueblo y hablan una sola lengua. Si ya empezaron esta obra, en adelante ningún proyecto les parecerá imposible. Vayamos, pues, y confundamos su lengua, para que no se entiendan unos con otros“.
Entonces el Señor los dispersó por toda la tierra y dejaron de construir su ciudad; por eso, la ciudad se llamó Babel, porque ahà confundió el Señor la lengua de todos los hombres y desde ahà los dispersó por la superficie de la tierra.
Evangelio según San Marcos
Mc 8, 34–9, 1
En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discÃpulos y les dijo: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sà mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mà y por el Evangelio, la salvará.
Y añadió: “Yo les aseguro que algunos de los aquà presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder“.
Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer dÃa.
Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discÃpulos, reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Apártate de mÃ, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres“.
Mc 8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús y sus discÃpulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedÃan que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, empezando a ver, le dijo: “Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan“.
Mc 8, 14-21
En aquel tiempo, cuando los discÃpulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les habÃa olvidado llevar pan; sólo tenÃan uno. Jesús les hizo esta advertencia: “FÃjense bien y cuÃdense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes“. Entonces ellos comentaban entre sÃ: “Es que no tenemos panes“.