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Quinto Domingo de Pascua, 2021: La Verdadera Vid

vid soportada en un tendril
La Vid, por Christopher Meloche, USDA ARS This image was released by the Agricultural Research Service, the research agency of the United States Department of Agriculture, with the ID D199-1 (next).This tag does not indicate the copyright status of the attached work. A normal copyright tag is still required. See Commons:Licensing for more information.English | français | македонски | +/−, Public Domain, Link

Dice el Evangelio de San Juan de este día:

En quel tiempo Jesús le dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanencen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer.
Al que no permanece en mí se le echa afuera, somo al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Todos aspiramos a tener una vida existosa y en nuestra vejez no tener que pasar problemas. Buscamos educación y luego una profesión con ese objetivo en la mente.

Pero, el éxito no debe medirse en lo material, sino en lo que verdaderamente vale.

Jesús, nos dice el día de hoy que todos somos como la vid, la parra que da las uvas. Cuántas celebridades no conocemos que nos deslumbran gastando sus millones en lujos y excentricidades, buscando siempre la atención y el acaparar miradas. Idolos falsos, que al menor problema se ponen a llorar y desesperados comienzan a clamar por perdón y hasta justicia, cuando ellos nunca la tuvieron.

Sólo si tienes tus raíces bien puestas en la tierra fértil que es la Palabra de Jesús podrás soportar cualquier tempestad. Como el sarmiento que se aferra a las cercas cuando está conectado a la vid, así es nuestra vida. Pero cuando sacamos a Dios y Cristo de nuestra vida, nos volvemos como el sarmiento que se desprende de la parra, se seca, cae y después es arrojado al fuego, pues sólo está estorbando en el terreno y hasta puede atraer plagas.

Nuestros frutos, cuando estamos sembrados con firmeza en la tierra de la Palabra, son verdaderas obras que ayudan a los demás: alimentando al hambriento, ayudando a los enfermos, proveyendo a los desprotegidos, y muchas otras acciones mas.

Que este día, la Palabra de Dios y Jesús se meta en tu vida y sea el comienzo de una buena cosecha en la que des fruto abundante de buenas acciones. Que así sea.

Domingo de la Divina Misericordia, 2021 – Santo Tomás

Santo Tomás
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Hoy es el segundo domingo de Pascua, y tambien estamos celebrando la Divina Miericordia del Señor.

El Evangelio de San Juan del día de hoy, nos habla de la historia de un interesante discípulo de Jesús: Tomás, cuya incredulidad nos dejó una lección muy importante para el resto de la historia cristiana:

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz esté con ustedes’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron a Jesús, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: ‘La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo’. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar’.
Tomás, uno de los doce a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré
Ocho días después, estaba reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: ‘La paz esté con ustedes’. Luego le dijo a Tomás: ‘Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree’. Tomás respondió: ‘¡Señor mío y Dios mío!’. Jesús añadió: ‘Tu crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto‘.
Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron estas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

Tomás no cree cuando los demás discípulos le dicen que han visto a Jesús resucitado. Es más, pone condiciones para creer: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré“.

Es muy fácil criticarlo y hasta clasificar de blasfemia lo que está haciendo. Pero, ¿no hacemos nosotros lo mismo muchas veces? Desconfiamos del poder de Dios y le decimos: “Señor, si me ayudas a recuperar la salud, le daré una donación muy grande a la iglesia“; o, “Si le ayudas a mi papá a salir de ese problema legal, te prometo que me ire de rodillas hasta tu altar“.

Y muchas otras cosas similares.

Todos tenemos algo de Tomás en nosotros.

Lo importante es tener confianza en Dios, y no retarlo ni condicionarlo. Dios no necesita que vayamos de rodillas hasta el altar, o que hagamos una gran comida para todos los vecinos. Nuestro amor y reconocimiento que Jesús es su Hijo y que está entre nosotros es lo que más le agrada.

Y si a eso añadimos buenas acciones a nuestros hermanos. pues Dios estará aún más contento con nosotros.

Así que, no sigamos dudando y creamos. Jesús en verdad está entre nosotros.

Lecturas del Domingo: Febrero 7, 2021 – De la enfermedad y el agradecimiento

Jesus y sus discípulos
Jesús y sus discípulos, por James TissotOnline Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2007, 00.159.129_PS2.jpg, Public Domain, Link

Nuestros cuerpos no son perfectos. Con el tiempo, son presa de enfermedades, accidentes, y otros males.

Pero, cuidado con los que reniegan preguntando porqué Dios nos manda enfermedades y males.

Que quede claro: en muchas de las ocasiones, nosotros mismos nos buscamos esas enfermedades y esos males. Diabetes: ¿No será que llevas una mala dieta? Accidente en el trabajo: ¿No será que no seguiste los procedimientos de seguridad? Cáncer: ¿Y ese hábito de fumar?

Y otras veces, las enfermedades y los accidentes en sí, son eventos para no olvidarnos de Dios. Presta atención a tu alrededor y a tu contexto, antes de que ataques a Dios mismo. ¿No será que te estabas apartando de Él?

San Marcos, en el Evangelio de hoy, nos habla de este tema:

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Dos reflexiones podemos tomar de esta lectura: Primero, las enfermedades, los accidentes y las maldades nos pueden ocurrir a todos. Pero, por muy grande que sean, NADA pueden contra el poder de Dios a través de Cristo Jesús. Pon tu fé en Él, y podrás salir de ese mal.

Y segundo, ¿Qué hizo la suegra de Simón una vez que recuperó su salud? Se puso a servirles; o sea, debemos ser agradecidos con Dios y Jesús una vez que pasamos por esas duras pruebas de la vida. Una visita de agradecimiento a la iglesia, una dádiva más generosa, ayudar a más gente pobre y enferma, una llamada a esa persona que está sola y lejos.

El Poder de Dios a través de Cristo Jesús no tiene pared que lo pueda detener, pues ni la muerte puede con Él.

Lecturas del Domingo: Enero 24, 2021 – Lo dejaron todo

Pescador
Pescador anónimo Charles Napier Hemyoil on canvas 46 × 61 cm (18.1 × 24 in), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4843747

Hoy es el tercer domingo del tiempo ordinario, y en el Evangelio de San Marcos, escucharemos una variación del primer encuentro de Jesús con Andrés y su hermano Simón –Pedro– de la que nos narró San Juan la semana pasada. Pero el mensaje es el mismo y la Palabra, igual de poderosa.

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio“.
Caminaba Jesús por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres“. Inmediatemente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.

El llamado de Dios es muy poderoso. El llamado de Dios es muy suave y gentil.

Nuestro amor a Dios es mayor que el que le debemos a nuestros padres, a nuestro trabajo, a nuestros amigos. Marcos nos habla de pescadores, personajes de los más humildes en el antiguo Israel. Santiago y Juan estaban trabajando, junto a sus compañeros y a su padre. Y dejaron todo por seguir a Jesús.

En nuestra cultura Hispana, esto es inconcebible, pues tenemos muy arraigaida la definición de familia en nuestras vidas. Pero Jesús nos indica aquí que el llamado de Dios es mayor que todo lo que nos rodea, y debemos estar listos para seguirlo y dejar todo por su Palabra.

Y la Palabra es la Sabiduría para vivir en paz con Dios. Es ley para sabernos gobernar. Es el amor para vivir todos juntos.

Seguir la Palabra de Dios no es fácil, pues a veces tenemos que sacrificar amigos, trabajo y hasta la familia. Pero, la recompensa es la Vida Eterna.

Lecturas del Domingo: Marzo 8, 2020 – Escúchenlo

La transfiguración de Jesús
La Transfiguración, por Carl Blochhttp://www.1st-art-gallery.com/Carl-Heinrich-Bloch/The-Transfiguration.html, Public Domain, Link

Del Evangelio de San Mateo, tenemos una de las narraciones más impresionantes de las Sagradas Escrituras, en la cual se relata la transformación de nuestro Señor Jesús en luz sobre los apóstoles Pedro, Santiago y Juan:

“En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron frente a ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.
“Entonces Pedro le dijo a Jesús: ‘Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
“Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: ‘Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo’. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: ‘Levántense y no teman’. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.
“Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos'”.

¿Qué significa todo esto?

  • Primero, estamos hablando de una epifanía, un evento sobrenatural de manifestación de Dios.
  • Segundo, Jesús se manifiesta como el verdadero Hijo de Dios al iluminarse sus ropas intensamente y cambiar su aspecto. Ahora, ya no sólo es un hombre,
  • Tercero, se aparecen Elías y Moisés conversando con Jesús. Ellos dos representan lo mas importante del pueblo judío en ese entonces: Elías, el mayor de los profetas, y Moisés, representante de la Ley. Al mencionarlos, Jesús demuestra al pueblo de Israel que Él está su mismo o más alto nivel, asentando su autoridad.
  • Cuarto, las imperfecciones de la humanidad: Pedro dice inocentemente: “Maestro, ¡qué bueno sería quedáramos aquí! hagamos tres chozas”. Con esto, Pedro –que nos representa a todos–  insinúa que sólo ellos tres (Pedro, Santiago y Juan) se queden ahí con Jesús, Moisés y Elías. Ni siquiera se acuerda del resto de sus compañeros, y ni qué decir del resto del mundo. ¡Ay, los humanos que quieren todo para ellos solos!
  • Y, finalmente, la voz de Dios que sale de entre las nubes para volver a reivindicar a Jesús como el verdadero Hijo de Dios.

La narración de la transfiguración de Jesús es uno de los eventos más importantes de los evangelios, y que nos demuestran la verdad de la vida de Jesús y su influencia en nuestras vidas.

Lecturas del Domingo: Enero 26, 2020 – Síganme y los haré pescadores de hombres

El llamado de Pedro y Santiago
“El llamado de Pedro y Santiago”, por Duccio di Buoninsegna – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Public Domain, Link

Tercer domingo del tiempo ordinario. Jesús comienza su prédica pública de conversión y a elegir al grupo de los doce. Dice el Evangelio de San Mateo:

“Al enterarse Jesús de que Juan el Bautista había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
‘Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció’.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: ‘Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los Cielos’.
“Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: ‘Síganme y los haré pescadores de hombres’. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, lo siguieron.
“Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia”.

Cuando recibas el llamado de Dios, no lo pienses dos veces. Cuando Jesús te llame, síguelo sin importar el trabajo, la familia o los amigos. Cuando Dios te llama, es por que en verdad te necesita.

Lecturas del Domingo: Enero 19, 2020 – El Testimonio de Juan el Bautista

El Bautismo de Cristo
Bautismo de Cristo por Navarrete el Mudo. Juan Fernández Navarrete[1], Public Domain, Link
Hoy es el segundo domingo del tiempo ordinario, y en este día escuchamos en el Evangelio de San Juan, como San Juan Bautista da testimonio a toda la comunidad de quién es Jesús. Recordemos que hace unas semanas, Juan se encontraba desconfiado de todo lo que se hablaba de Cristo, y hasta mandó a dos personas para que le informaran todo lo que estaba pasando.

El día de hoy, Juan ya no tiene duda:

“En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: ‘Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel’.
“Entonces Juan dio este testimonio: ‘Vi al Espíritu Santo descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo ví y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios'”.

 

El sacrificio de sangre de los discípulos

Juan en la Isla de Patmos
Juan en la Isla de Patmos tiene un encuentro con Jesús.

Justo este domingo pasado, hablábamos acerca de los sacrificios de los Católicos y Cristianos en el mundo para llevar la palabra de Dios, y cómo todo había comenzado con los acosos y muertes de los doce seguidores de Cristo originales.

De los doce apóstoles, se dice que únicamente Juan murió de causas naturales. Exiliado en la Isla de Patmos después de terribles persecuciones, el apóstol pudo escribir no sólo su evangelio con una gran claridad y detalle, sino que también fue testigo de las narraciones de Jesús acerca del Apocalipsis. Precisamente, de éste libro, la segunda lectura de este pasado domingo nos dice:

“Mira, volveré pronto y traeré conmigo la recompensa que voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa en la sangre del Cordero, pues ellos tendrán derecho a alimentarse del árbol de la vida y a entrar por la puerta de la ciudad”.

¿Deberíamos asustarnos por estos mensajes del Apocalipsis? De ninguna manera, pues al contrario, el mensaje está claro: dar la vida por la Palabra de nuestro Señor Jesucristo es el sacrificio más grande y con la recompensa de vida eterna.

Pero, no te preocupes. Esto no quiere decir que tienes que morir para poder dar gloria a Dios. Con tus buenas acciones diarias, llevando un vida sencilla, ayudando a los demás, y llevando y siguiendo la Palabra de Jesús, tu también te conviertes en su apóstol y mensajero, digno del premio de la vida eterna.

 

Pascua 2019, Quinto Domingo. Día del Amor

Jesus y sus discípulos
Jesús y sus discípulos, por James TissotOnline Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2007, 00.159.129_PS2.jpg, Public Domain, Link

Hoy es el quinto domingo de Pascua, y se le conoce como Domingo del Amor. La razón es que en la lectura del Evangelio de San Lucas del día hoy, Jesús nos deja el nuevo mandamiento:

“Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.
“Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo lo he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

 

Pascua 2019, Cuarto Domingo

San Pablo en Grecia
“San Pablo dando un sermón en Atenas, Grecia” por Raphael – Royal Collection of the United Kingdom, Public Domain, Link

Jesús dijo a los judíos:

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.

¡Alegrémonos, esas ovejas de las que habla Jesús somos todos nosotros!

Las lecturas de hoy nos hablan de que Jesús, Pablo y Bernabé, y hasta San Juan, se dirigen específicamente a los judíos, pero no a todo el pueblo en sí, sino a los jerarcas, sumos sacerdotes, y escribas.

Y todos les hablan de las ovejas, los paganos, y “una muchedumbre tan grande que nadie podía contarla” (Jesús, Pedro y Juan se expresaron en esos términos, respectivamente).

Les dijo Pablo a los sumos sacerdotes –que le tenían tanta envidia por las multitudes que atraía– :

“La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos”.

¡Alegrémonos, nosotros somos los paganos y se nos ha dado el tesoro de la vida eterna!

Dice San Juan en el Apocalipsis:

“Yo Juan, vi una muchedumbre tan grande que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas. De todos los pueblos y lenguas”.

¡Alegrémonos, pues esa muchedumbre somos todos nosotros!

La Alianza de Dios con la Humanidad estaba reservada exclusivamente para los judíos; pero Jesús, con su sacrificio y resurrección, la trajo para todos nosotros, en todos los tiempos y en todos los lugares.

¡Alegrémonos, Jesús nos ha dado vida eterna!