El Evangelio de San Mateo nos habla de que Juan “usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre“.
Sabemos que Juan tendrá un triste final, y que reconocerá a Jesús como el verdadero MesÃas, y que aceptará que su figura vaya desapareciendo poco a poco para dar paso a nuestro Señor.
Jesús comentará de Juan: “Una lámpara radiante, de la cual todos ustedes serán dichosos por ser iluminados”.
Corona de Adviento, por Micha L. Rieser – Own work by uploader (wreath and picture), CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5331008
Hoy es el primer Domingo de Adviento, el tiempo que designa la Iglesia para que nos preparemos para uno de los momentos más grandes de la Historia: el nacimiento de Jesús.
Si quieren verlo como hecho histórico, pues los documentos existen: el pueblo de Israel, celoso de su tradición e historia vocal, no pueden mentir y de ninguna manera han alterado los libros de su Torah y Tanakh.
Jesús nos habla en el Evangelio de San Lucas que, aunque todos somos herederos de la misma salvación, la puerta para entrar a Su Reino en realidad es angosta; y muchos querrán entrar, pero no podrán hacerlo. Y no precisamente por estar gorditos.
De nuevo Jesús recalca la idea de que la Salvación no sólo es para el Pueblo Elejido, sino para todas las naciones:
“Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros, y los que ahora son los primeros, serán los últimos.”
IsaÃas, en la primera lectura (IsaÃas 66, 18-21) y el Salmo 116, 1-2, hacen preludio a este mensaje cuando nos mencionan que las naciones de toda lengua vendrán y verán la gloria de Dios.
¿Quiere esto decir que no debo esforzarme en la vida y debo vivir miserable? ¡Definitivamente NO! Tu deber es esforzarte, y con toda justicia recibir lo que mereces por tu trabajo, no importa que sea mucho, en el nivel de miles o hasta millones.
El problema se da cuando todo eso que ganas se convierte en tu vida. Cuando ya no te importa cómo lo ganas (corrupción, usura, robo, homicidios, etc.), y peor aún cuando sólo te interesa estarlo acumulando para tà o tu familia solamente.
El tener una riqueza no es un sólo un privilegio, sino una responsabilidad; y no sólo para con tu familia, sino para con todos los demás.
No cabe duda de que todo lo bueno se acaba pronto, y asà pasó con la Navidad del 2015 que oficialmente termina hoy.
En la primera lectura, el profeta IsaÃas le recuerda al pueblo de Israel que ya no deben estar tristes pues el Señor los ha liberado de la esclavitud y la servidumbre, pero ahora tienen una misión mayor: preparar la venida del mesÃas. Y aunque todavÃa les faltarán uno 500 años, el proceso tiene que empezar.
El Salmo de este domingo es uno de los más bonitos: bendice alma mÃa al Señor.