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Sexto Domingo de Pascua: Domingo del Amor

Jesús instituyendo el mandamiento nuevo, por Duccio – This file was derived from:  Duccio di Buoninsegna 034.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42762785

Hoy celebramos el Sexto Domingo de la Pascua, y se le conoce como el Domingo del Amor pues Jesús nos da una lección muy bella acerca de este tema el día de hoy en el Evangelio de San Juan:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté con ustedes.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque le les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elejido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que se vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

En el nuevo testamento se nos hace mención del temor a Dios. Pero con Jesús, ahora conocemos del amor a Dios. Cristo nos dice que la salvación está a nuestro alcance no por temor de salirnos de los designios rigurosos de la Ley de Moisés, sino por el simple acto de amar a nuestro prójimo.

Y es que, al amar a nuestros hermanos, realmente no necesitamos de más reglas. Por amor mismo a nuestro prójimo no lo vamos a matar, ni a robar, ni a hacerle algún daño. Y por el amor a Jesús, no vamos a faltarle a Dios.

Dios ha puesto en nuestros corazones la verdadera semilla del amor con el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es responsabilidad nuestra regar esa semillita y hacerla germinar en medio de nuestros hermanos para Gloria a Dios Padre.

Quinto Domingo de Pascua, 2021: La Verdadera Vid

vid soportada en un tendril
La Vid, por Christopher Meloche, USDA ARS This image was released by the Agricultural Research Service, the research agency of the United States Department of Agriculture, with the ID D199-1 (next).This tag does not indicate the copyright status of the attached work. A normal copyright tag is still required. See Commons:Licensing for more information.English | français | македонски | +/−, Public Domain, Link

Dice el Evangelio de San Juan de este día:

En quel tiempo Jesús le dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanencen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer.
Al que no permanece en mí se le echa afuera, somo al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Todos aspiramos a tener una vida existosa y en nuestra vejez no tener que pasar problemas. Buscamos educación y luego una profesión con ese objetivo en la mente.

Pero, el éxito no debe medirse en lo material, sino en lo que verdaderamente vale.

Jesús, nos dice el día de hoy que todos somos como la vid, la parra que da las uvas. Cuántas celebridades no conocemos que nos deslumbran gastando sus millones en lujos y excentricidades, buscando siempre la atención y el acaparar miradas. Idolos falsos, que al menor problema se ponen a llorar y desesperados comienzan a clamar por perdón y hasta justicia, cuando ellos nunca la tuvieron.

Sólo si tienes tus raíces bien puestas en la tierra fértil que es la Palabra de Jesús podrás soportar cualquier tempestad. Como el sarmiento que se aferra a las cercas cuando está conectado a la vid, así es nuestra vida. Pero cuando sacamos a Dios y Cristo de nuestra vida, nos volvemos como el sarmiento que se desprende de la parra, se seca, cae y después es arrojado al fuego, pues sólo está estorbando en el terreno y hasta puede atraer plagas.

Nuestros frutos, cuando estamos sembrados con firmeza en la tierra de la Palabra, son verdaderas obras que ayudan a los demás: alimentando al hambriento, ayudando a los enfermos, proveyendo a los desprotegidos, y muchas otras acciones mas.

Que este día, la Palabra de Dios y Jesús se meta en tu vida y sea el comienzo de una buena cosecha en la que des fruto abundante de buenas acciones. Que así sea.

Tercer Domingo de Pascua, 2021

Milagro de Emaús
Una bellísima representación de la aparición de Jesús a los peregrinos de Emaús. Disfruten del efecto de luces. Por Matthias StomSelf-photographed, Photograph taken at: Corps et Ombres : Le Caravagisme européen, Musée des Augustins, 23 July 201214 October 2012 , Caroline Léna Becker, Public Domain, Link

Imaginemos por un momento: no hay energía eléctrica ni luces como ahora. Despues de la Resurrección de Jesús, los dos discípulos que se lo encontraron en el camino de Emaús, está reunido en una casa junto con los apóstoles. Están casi en tinieblas porque tienen miedo a prender lámparas, pues los judíos los están buscando. Es posible que sólo tengan una velita, y a su luz están más de once personas rodeándola. De repente, la figura de Jesús aparece de la nada y los saluda.

Esta es la entrada del Evangelio de San Lucas del día de hoy. Y esta es la lectura del día:

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero Él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse, un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba entre ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

El mensaje del evangelio de hoy no es nada más a los apóstoles, sino a todos nosotros. El mensaje de Jesús es para que, cuando estamos en las circunstancias más difíciles de nuestras vidas, tengamos la esperanza de que, por su resurrección, las cosas se pueden arreglar, y muchas veces de forma que parecerá milagrosa.

Todos hemos sido testigos de este poder, de una forma u otra: La recuperación de un ser querido, el conseguir un buen trabajo, el consejo o consuelo de alguien cuando más lo necesitamos.

Jesús, después de más de 2000 años, sigue diciéndonos: No duden, crean

Santo Tomás y sus acciones

Santo Tomás
Santo Tomás, por Diego Velázquez – Santo Tomás, Museo de Bellas Artes de Orleans., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45421285

Decíamos el domingo pasado, en el Evangelio de Juan, que Santo Tomás, uno de los doce discípulos originales de Jesús, tenía el problema de la incredulidad.

Tomás hasta puso sus propias condiciones para poder creer que Jesús había resucitado.

Y Jesús se le presenta y habla directamente a él, diciéndole: “No sigas dudando, sino cree“.

Esta experiencia dejó una fuerte marca en el apóstol, pues después se convirtió en un gran impulsor del Cristianismo. Primero, comenzó a llevar el Evangelio a Siria y otros países árabes, incluyendo Irán.

Sus esfuerzos fueron tan grandes que llegó hasta la India, donde fundó muchos templos y esparció la Palabra de Jesús entre habitantes de una tierra extraña, que nada tenía que ver con las raíces judías del cercano oriente.

De acuerdo a ciertas tradiciones, llegó a visitar unas partes del extremo occidental de China, y hasta viajó a Indonesia.

Pero, el celo de mercaderes hindues por la multitud que accarreaba y el mensaje de amor de Jesús que proclamaba, llevó que Santo Tomás muriera traspazado por una lanza luego de ser martirizado.

Santo Tomás Apóstol, cayó ante Jesús y pidió perdón por su incredulidad diciéndole “Señor mío, y Dios mío“. Pero más importante, no se amedrentó y se convirtió en uno de los más trabajadores y fervientes impulsores de la Palabra de Dios en este mundo.

Santo Tomás, después de su error, lucho incansablemente por Jesús, y hoy en día es el Santo Patrono de la India. Que su vida sea un ejemplo para todos nosotros.

Domingo de la Divina Misericordia, 2021 – Santo Tomás

Santo Tomás
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Hoy es el segundo domingo de Pascua, y tambien estamos celebrando la Divina Miericordia del Señor.

El Evangelio de San Juan del día de hoy, nos habla de la historia de un interesante discípulo de Jesús: Tomás, cuya incredulidad nos dejó una lección muy importante para el resto de la historia cristiana:

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz esté con ustedes’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron a Jesús, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: ‘La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo’. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar’.
Tomás, uno de los doce a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré
Ocho días después, estaba reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: ‘La paz esté con ustedes’. Luego le dijo a Tomás: ‘Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree’. Tomás respondió: ‘¡Señor mío y Dios mío!’. Jesús añadió: ‘Tu crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto‘.
Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro. Se escribieron estas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.

Tomás no cree cuando los demás discípulos le dicen que han visto a Jesús resucitado. Es más, pone condiciones para creer: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré“.

Es muy fácil criticarlo y hasta clasificar de blasfemia lo que está haciendo. Pero, ¿no hacemos nosotros lo mismo muchas veces? Desconfiamos del poder de Dios y le decimos: “Señor, si me ayudas a recuperar la salud, le daré una donación muy grande a la iglesia“; o, “Si le ayudas a mi papá a salir de ese problema legal, te prometo que me ire de rodillas hasta tu altar“.

Y muchas otras cosas similares.

Todos tenemos algo de Tomás en nosotros.

Lo importante es tener confianza en Dios, y no retarlo ni condicionarlo. Dios no necesita que vayamos de rodillas hasta el altar, o que hagamos una gran comida para todos los vecinos. Nuestro amor y reconocimiento que Jesús es su Hijo y que está entre nosotros es lo que más le agrada.

Y si a eso añadimos buenas acciones a nuestros hermanos. pues Dios estará aún más contento con nosotros.

Así que, no sigamos dudando y creamos. Jesús en verdad está entre nosotros.

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, 2021

Jesús resucitó
Jesús resucitó

¡Bendito sea Dios, que cumplió su promesa de Salvación para todos!

¡Bendito Jesús, que se entregó en sacrificio por todos nosotros!

Hoy es el día más grande de la historia humana. Todas las profecías de las que hablaron los profetas del antiguo testamento se han cumplido: Jesús ha vencido a la muerte, pues después de todo el martirio que sufrió durante la Pasión, y después de la crucifixión, su cuerpo murió.

Jesús experimentó dolor, angustia, miedo y finalmente la muerte. Todo este sacrificio fue para borrar la mancha del pecado de Adán y darnos a todos la oportunidad de la Salvación y la Vida Eterna.

Y al tercer día resucitó.

Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro.
Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.
Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,
Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.
Porque aún no sabían la Escritura, que era necesario que Él resucitase de los muertos.

Juan 20, 1-9

Lecturas del Domingo: Marzo 21, 2021 – El grano de trigo

La crucifixión
“La Crucifixión”, por Simon Vouet – Simon Vouet, Public Domain, Link

El Evangelio de San Juan del día de hoy contiene varios mensajes proféticos y detalla un episodio sobrenatural del que fueron testigos los apóstoles Andrés y Felipe:

Entre los que habían llegado a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de Pascua, había unos griegos, los cuales se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús y él les respondió: “Ha llegado la hora de que El Hijo del Hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.
El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre.
Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: ‘Padre, líbrame de esta hora’? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre”. Se oyó entonces una voz que decía: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo”.
De entre los que estaba ahí presentes y oyeron aquella voz, unos decían que había sido un trueno; otros, que le había hablado un ángel. Pero Jesús les dijo: “Esa voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Está llegando el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”.
Dijo esto indicando de qué manera habría de morir.

Jesús les dice alegóricamente a sus discípulos que está a punto de morir en la cruz. Sus parábolas, confusas para ellos, no tienen sentido aún, pero en tan sólo unos días se volverán claras.

La Voz de Dios que nos recuerda que Jesús ha glorificado a Dios, y que lo volverá a hacer, es escuchada como trueno para algunos y suave y bella para otros. La segunda glorificación pondrá a Jesús encima de cualquier persona sobre la Tierra, en ese tiempo y para siempre.

Y es que, a segunda glorificación será cuando Jesús sea “levantado de la tierra“, es decir cuando los soldados romanos levanten la cruz donde lo crucificaron, en la cima del monte Calvario. Desde ese momento, la imagen de la cruz será nuestro recordatorio de la muerte y resurrección de Jesús por todos nosotros.

Y para siempre.

Lecturas del Domingo: Marzo 7, 2021 – So yo, el que habla contigo

La Mujer Samaritana
La Mujer Samaritana, por GuercinoWeb Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Public Domain, Link

Mediodía en el desierto, la peor hora para salir. Este es el escenario de la narración del Evangelio de San Juan del día de hoy.

En aquel tiempo llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.
La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe de dar culto es en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen. Nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero, se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en Espíritu y en verdad”.
La mujer dijo: “Ya se que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo“.
En eso llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?”. Salieron del pueblo y su pusieron camino hacia donde él estaba.
Mientras tanto, sus discípulos le decían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y el otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer. ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde Él estaba, le rogaron que se quedara con ellos, y se quedó ahí dos días. Muchos más creyeron en Él al oír su palabra. Y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es, de veras, el salvador del mundo.

La mujer samaritana sale a al mediodía, la peor hora para salir, pues es el momento en que no se encontrará con alguien en la calle que le pueda echar en cara sus pecados. La mujer tiene sed, pero también tiene vergüenza por sus pecados y no los quiere a la luz de la calle. Ella se siente sola y busca el perdón y consuelo, y es en Cristo que los encuentra.

¿No estamos todos sedientos de este amor, perdón y consuelo también?

Lecturas del Domingo: Febrero 21, 2021 – El Reino de Dios ya está cerca

Jesús en el desierto
“Jesús en el desierto”, por Ivan KramskoiGoogle Cultural Center, Public Domain, Link

Empezamos los domingos del tiempo de Cuaresma con una breve lectura, pero con mucho simbolismo.

Dice el Evangelio de San Marcos de esta semana:

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo, y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

Nuestro deber, como Católicos y Cristianos, es empezar la Cuaresma preparados, como lo hizo nuestro Señor Jesucristo. En medio de las tentaciones, debemos ser fuertes y hacer un esfuerzo por entender más los designios que Dios tiene para nuestras vidas.

También nosotros predicamos, con nuestro comportamiento, nuestras acciones, nuestra caridad, y nuestro amor a los demás.

Por eso, aunque el Evangelio de hoy es de sólo dos párrafos, para nosotros es un mensaje muy importante: Arrepintámonos, preparémonos, y vivamos el Evangelio.

Lecturas del Domingo: Febrero 7, 2021 – De la enfermedad y el agradecimiento

Jesus y sus discípulos
Jesús y sus discípulos, por James TissotOnline Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2007, 00.159.129_PS2.jpg, Public Domain, Link

Nuestros cuerpos no son perfectos. Con el tiempo, son presa de enfermedades, accidentes, y otros males.

Pero, cuidado con los que reniegan preguntando porqué Dios nos manda enfermedades y males.

Que quede claro: en muchas de las ocasiones, nosotros mismos nos buscamos esas enfermedades y esos males. Diabetes: ¿No será que llevas una mala dieta? Accidente en el trabajo: ¿No será que no seguiste los procedimientos de seguridad? Cáncer: ¿Y ese hábito de fumar?

Y otras veces, las enfermedades y los accidentes en sí, son eventos para no olvidarnos de Dios. Presta atención a tu alrededor y a tu contexto, antes de que ataques a Dios mismo. ¿No será que te estabas apartando de Él?

San Marcos, en el Evangelio de hoy, nos habla de este tema:

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Dos reflexiones podemos tomar de esta lectura: Primero, las enfermedades, los accidentes y las maldades nos pueden ocurrir a todos. Pero, por muy grande que sean, NADA pueden contra el poder de Dios a través de Cristo Jesús. Pon tu fé en Él, y podrás salir de ese mal.

Y segundo, ¿Qué hizo la suegra de Simón una vez que recuperó su salud? Se puso a servirles; o sea, debemos ser agradecidos con Dios y Jesús una vez que pasamos por esas duras pruebas de la vida. Una visita de agradecimiento a la iglesia, una dádiva más generosa, ayudar a más gente pobre y enferma, una llamada a esa persona que está sola y lejos.

El Poder de Dios a través de Cristo Jesús no tiene pared que lo pueda detener, pues ni la muerte puede con Él.