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La Santísima Trinidad

Espíritu Santo
“El Espíritu Santo” por Dnalor 01Own work, CC BY-SA 3.0 at, Link

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Hoy es el domingo de la Santísima Trinidad, uno de los más interesantes dogmas del Cristianismo, es decir, una de sus enseñanzas que no se pueden o deben contradecir: Dios está representado por tres singularidades.

El Padre es Dios, el Hijo es Jesús, y El Espíritu Santo… un momento, ¿Quién es el Espíritu Santo?

No existe un consenso definitivo de quién se trata esta tercera persona. Muchos dicen que es la Palabra de Dios, otros dicen que es la Sabiduría de Dios, y otros más dicen que estos dos conceptos son el mismo.

La semana pasada, escuchamos cómo Jesús nos dijo que, aunque Él se iba de este mundo, en realidad no nos abandonaba, pues vendría el Espíritu Santo. El día de Pentecostés, es clave para el catolicismo pues es el día de la llegada a nuestro mundo del Espíritu.

Hoy Jesús les dice a sus discípulos en el Evangelio de San Juan:

“Aún tengo muchas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que va a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

Si te sientes confundido por estas palabras, no te preocupes. Por siglos los estudiosos han tratado de revelar y comprender estos pasajes, que muchas veces parecen una alegoría a “¿Qué fué primero, el huevo o la gallina?“.

Siempre que Jesús menciona la frase “todavía no lo pueden comprender” o “aún no se les abrían los ojos” es que a sus discípulos no les llegaba el Espíritu Santo. Éste vendría hasta después de la resurrección de Jesús (cuando se les aparece y les sopla directamente) y en Pentecostés.

Y es que es el Espíritu Santo quién nos da sabiduría para entender todo lo que Dios nos está diciendo a través de su hijo. Nosotros tenemos el lujo de entender estos mensajes porque estudiosos, monjes, sacerdotes, y santos han pasado miles de años estudiando, descifrando estos mensajes y haciéndonoslos saber a través de la Iglesia y los estudio teológicos.

Por esta razón, no desprecies los comentarios y los artículos religiosos. Personas benditas por la Sabiduría de Dios nos los están poniendo a la mano para nuestro bien y nuestra salvación.

Estudia, analiza y decide.

 

Domingo de Pentecostés 2019

Vitral de Pentecostés
Vitral conmemorando la venida del Espíritu Santo el Día de Pentecostés

Hoy finaliza la Pascua, y cerramos con una de las más importantes fechas de la Cristiandad: el Domingo de Pentecostés. Dice el Libro de los Hechos de los Apóstoles:

“El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
“En esos días, había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
“Atónito y llenos de admiración, preguntaban: ´¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos en nuestra lengua nativa?´”.

Pente” quiere decir cincuenta. Hoy hace cincuenta días que terminó la cuaresma e inició la Pascua y éste día conmemora el final de esta última. En Jerusalén se celebraba con un “festival”, una ocasión grande a la que asistía judíos de todas partes del “mundo” (recordemos que el “mundo” en ese entonces era considerado todo lo que el imperio romano abarcaba), pero principalmente del norte de África, todas las regiones de Grecia, Roma, y hasta Arabia y un poco más allá.

Imaginemos el desconcierto de estas multitudes al oír el estruendo, salir corriendo para ver qué estaba pasando, y llegar y escuchar a galileos, considerados como los más pobres y analfabetas, hablar en todos los idiomas. Pero, no sólo hablando por hablar, sino explicando lo que en las semanas pasadas acababa de ocurrir: la doctrina de Jesús, sus enseñanzas, su muerte y lo más importante: su resurrección.

Jesús ascendió a lo cielos y se perdió detrás de una nube. Pero antes de irse dejó un mensaje muy claro: esto no era el fin, sino el inicio. El inicio de la propagación de la Palabra. Y Jesús prometió que no nos dejaría solos. Primero, Él mismo había soplado el Espíritu Santo a los apóstoles; pero, ahora Dios mismo nos lo entrega a todos nosotros.

Es nuestra misión que los dones que el Espíritu Santo nos ha dado –hablar idiomas, ciencia, ayuda a los demás, etc.– los pongamos a trabajar para llevar el mensaje de Jesús a más y más lugares: Fe y Esperanza son necesarias en muchas partes del mundo, por gente que está pasando necesidades y no saben a quién recurrir.

Seamos inteligentes y usemos los dones del Espíritu Santo para servir a Dios y a los demás.

La muerte de San Esteban

San Esteban es apedreado
“El apedreamiento de San Esteban”, por Jacopo & Domenico Tintoretto – Stoning of St Stephen, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25556888

Terminemos esta semana las narraciones de las tragedias de los apóstoles y los seguidores de Cristo. Hoy hablaremos de San Esteban.

Este domingo pasado escuchamos en la primera lectura que Esteban era uno de los primeros y fieles seguidores de Jesús. Aunque no fue un apóstol, si fue un miembro de la comunidad judía griega que constantemente criticaba al sanedrín y sus sacerdotes por abusar de las viudas, especialmente las de habla griega, a las que se les despojaba de todo lo de valor, con la excusa de donación para el sostenimiento del templo.

Como estas pobres mujeres no tenían a nadie que las defendiera, no podia hacer otra cosa mas que ceder ante los abusos de estos personajes, y seguir su vida en la pobreza viviendo de la caridad.

Pero Esteban no estaba conforme con esto y constantemente criticaba al sanedrín y sus miembros acusándolos y marcándolos como abusadores de los más débiles. Y todo lo hacía siempre mencionando al nombre de Jesús. Obviamente, nada de esto les gustaba a los sacerdotes y un día decidieron deshacerse de él con la muerte a pedradas, afuera del templo.

“En aquellos día, Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la Gloria de Dios y a Jesús, que estaba a la derecha de Dios y dijo: ´Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios´.
“Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo“.

De esta experiencia surgen dos detalles muy importantes. El primero es que Esteban se convirtió en el primer mártir de la era cristiana. Es por eso que siempre se le representa con una corona, la corona del mártir que será usada después en muchos otros hombres, mujeres y niños.

Y la otra lección es que el joven de quien habla la narración, Saulo, se convertirá en el principal propagador de la fe de Cristo y su palabra cuando se convierta a Dios y cambie su nombre a Pablo.

Para finalizar, la narración de san Esteban termina de esta hermosa manera:

“Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración:´Señor Jesús, recibe mi espíritu´. Después, se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: ´Señor, no les tomes en cuenta este pecado´. Y diciendo esto, se durmió en el Señor”.

 

El sacrificio de sangre de los discípulos

Juan en la Isla de Patmos
Juan en la Isla de Patmos tiene un encuentro con Jesús.

Justo este domingo pasado, hablábamos acerca de los sacrificios de los Católicos y Cristianos en el mundo para llevar la palabra de Dios, y cómo todo había comenzado con los acosos y muertes de los doce seguidores de Cristo originales.

De los doce apóstoles, se dice que únicamente Juan murió de causas naturales. Exiliado en la Isla de Patmos después de terribles persecuciones, el apóstol pudo escribir no sólo su evangelio con una gran claridad y detalle, sino que también fue testigo de las narraciones de Jesús acerca del Apocalipsis. Precisamente, de éste libro, la segunda lectura de este pasado domingo nos dice:

“Mira, volveré pronto y traeré conmigo la recompensa que voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa en la sangre del Cordero, pues ellos tendrán derecho a alimentarse del árbol de la vida y a entrar por la puerta de la ciudad”.

¿Deberíamos asustarnos por estos mensajes del Apocalipsis? De ninguna manera, pues al contrario, el mensaje está claro: dar la vida por la Palabra de nuestro Señor Jesucristo es el sacrificio más grande y con la recompensa de vida eterna.

Pero, no te preocupes. Esto no quiere decir que tienes que morir para poder dar gloria a Dios. Con tus buenas acciones diarias, llevando un vida sencilla, ayudando a los demás, y llevando y siguiendo la Palabra de Jesús, tu también te conviertes en su apóstol y mensajero, digno del premio de la vida eterna.

 

Pascua 2019, Séptimo Domingo: Los Discípulos

La crucifixión de San Pedro
“El martirio de San Pedro”, por Caravaggio, Public Domain, Link

Esta semana escuchamos cómo Jesús recuerda el trabajo y sacrificio de los que lo aman y siguen. En el Evangelio de San Juan que escuchamos hoy, Jesús hace una hermosa plegaria a Dios Padre:

“Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú Padre, en mí y yo en tí somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
“Y les he dado la gloria que tu me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tu me has enviado y que los amas como me amas a mí.
“Padre, quiero que en donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que tu me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.
“Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tu me enviaste. Yo le he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos, y yo también en ellos”.

Seguir a Jesús es a veces difícil y duro. Para nosotros, que vivimos en un mundo hasta cierto punto tranquilo y sin persecución por ser Católicos y Cristianos, es mu cómodo y fácil hacer estos comentarios. Por eso, no olvidemos que gracias a los sacrificios de los Católicos y cristianos en medio oriente, China, África, y el sudeste de Asia la Palabra de Dios sigue caminando por el mundo.

Hagamos honorable el sacrificio de estos hermanos y construyamos nuestras propias vidas basadas en su ejemplo de trabajo y amor por nuestro Señor Jesucristo.

El Consuelo de Jesús en la Muerte de Nuestros Seres Queridos

Imagen de Jesús al pie de la cruz
Imagen de Jesús al pie de la Cruz en Viernes Santo.

Es mu difícil pensar en la muerte de nuestros seres queridos. Esas personas a las que amamos con nuestro corazón y que siempre están en nuestros pensamientos.

Pero, esta semana, en el Evangelio del domingo escuchamos este dulce mensaje de Jesús:

“La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ´Me voy, pero volveré a su lado´. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean”.

Que estas palabras de nuestro Señor: “Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo” nos den el consuelo que nuestra alma busque en esos momentos tan difíciles que tenemos que pasar en nuestras vidas. Amén.

Pascua 2019, Sexto Domingo: Mi Paz les dejo, mi Paz les Doy

By Duccio – This file was derived from:  Duccio di Buoninsegna 034.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42762785

Les dice Jesús a sus discípulos:

“El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto les he dicho.”

La última parte del mensaje de Jesús hace referencia a la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, que ocurrirá en dos semanas mas. Luego les dice:

“La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ´Me voy, pero volveré a su lado´. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean”.

 

 

La Cruz de mis Problemas es Jesús Quien la Lleva

La visión del profeta Isaías
“La visión del profeta Isaías” por Julius Schnorr von Carolsfeld – Die Bibel in Bildern, Public Domain, Link

Jesús cargó una cruz y sufrió una muerte de cruz, tan dolorosa, tan triste y tan irreal que ninguno de nosotros hubiera podido soportar ni al principio.

Dice San Pablo en los hechos de los Apóstoles que para ganar el reino de los cielos hay que pasar por muchos problemas, por muchas pruebas y por mucho dolor. Y nosotros no somos la excepción, pues en nuestra vida en esta Tierra, estamos pasando o pasaremos por situaciones similares.

Pero, si tenemos Fé en Cristo, a Él podemos encargarle nuestra cruz:

  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz de tristeza.
  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz de dolor.
  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz de incomprensión.
  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz del cáncer que me acongoja.
  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz de esta muerte de mi ser querido.
  • Señor, ayúdame a cargar esta cruz de mi sufrimiento.

Y con Jesús de nuestro lado, y nuestra fé ciega y puesta en él, el verdadero milagro se dará y tus males se alejarán, porque con ellos darás Gloria a Dios.

Jesús hizo de la traición de Judas un evento nuevo. Jesús transformó la traición en Gloria para Dios, pues con su muerte, Dios fue glorificado y la humanidad salvada por los siglos de los siglos.

Pascua 2019, Quinto Domingo. Día del Amor

Jesus y sus discípulos
Jesús y sus discípulos, por James TissotOnline Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2007, 00.159.129_PS2.jpg, Public Domain, Link

Hoy es el quinto domingo de Pascua, y se le conoce como Domingo del Amor. La razón es que en la lectura del Evangelio de San Lucas del día hoy, Jesús nos deja el nuevo mandamiento:

“Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.
“Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo lo he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

 

La Primera Oveja de Jesús

Virgen María, Madre de Jesucristo
“La Virgen en oración”, por Giovanni Battista Salvi da SassoferratoWeb Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Public Domain, Link

Al Evangelio de esta semana se le conoce como el del buen pastor, y nos dice:

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”

Pero, ¿Quién fue la primer oveja de Jesús? La primer oveja del rebaño fue la mujer que estuvo desde el principio obediente a la voluntad de Dios. La mujer que cuidaba al niño Dios recién nacido en el pobre pesebre. La mujer que cuidó en sus años de niño, adolescente, y hombre.

La mujer que lo vio caminando rumbo al Calvario, y que no podía llorar porque sino entonces Jesús se habría quebrado por verla destrozada de dolor.

Esa mujer era María, su madre.