“San Pablo dando un sermón en Atenas, Grecia” por Raphael – Royal Collection of the United Kingdom, Public Domain, Link
Jesús dijo a los judÃos:
“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.
Les dijo Pablo a los sumos sacerdotes –que le tenÃan tanta envidia por las multitudes que atraÃa– :
“La palabra de Dios debÃa ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos”.
La Alianza de Dios con la Humanidad estaba reservada exclusivamente para los judÃos; pero Jesús, con su sacrificio y resurrección, la trajo para todos nosotros, en todos los tiempos y en todos los lugares.
“El llamado de Pedro y Santiago”, por Duccio di Buoninsegna – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Public Domain, Link
Dice el evangelio de esta semana que una noche, Pedro y otros discÃpulos estaban sentado a la orilla del mar de Galilea. Cansados tal vez, todavÃa ocultándose de los judÃos que querÃan aprenderlos, pero, ciertamente, fastidiados y aburridos. Ellos, hombres pescadores sin mucha instrucción escolar que sólo sabÃan trabajar duro, estaban ahora sin oportunidad de hacer nada, pues los estaban buscando.
Pedro les dijo que querÃa ir a pescar. En eso eran expertos, y como era de noche, el peligro era menor. Se hicieron a la mar, pero no encontraron nada.
Pedro siempre fue el más humano de todos los apóstoles, pues siempre fue el que mostró toda la gama de reacciones y sentimientos: enojo, miedo, imprudencia, mentira, impulsividad, humildad, felicidad y por último fortaleza ante las situaciones más desesperantes.
Hablar asà ante el sanedrÃn, el grupo de los más altos sacerdotes, era una blasfemia, un insulto gigante. Y los ancianos y escribas les dieron un escarmiento y los mandaron azotar, pero los soltaron y dejaron ir, posiblemente porque no se atrevÃan a ir frente a Pilatos una vez mas.
Pero los apóstoles, liderados por Pedro –que era de esperarse reaccionaran de manera violenta, con insultos y golpes– lejos de irse dolidos o echando pestes contra sus acusadores, salieron y nos dieron una lección muy grande para todos los tiempos:
“Ellos se retiraron del sanedrÃn, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús”.
“Divina Misericordia” por monja Faustina Kowalska foto por Eugeniusz Kazimirowski, verstorben am 23 September 1939 – http://www.faustyna-barmherzigkeit.com/, Public Domain, Link
Hoy es el segundo domingo de Pascua, al que se le conoce como Domingo de la Divina Misericordia. Este dÃa fue establecido por el Papa Juan Pablo II en memoria de Faustina Kowalska, una monja polaca que tuvo muchas visiones y visitas de nuestro Señor Jesucristo, quien en un momento dado le pidió que pintara su Divina Misericordia.
Hagamos una pausa y pensemos: cómo representar en papel este concepto. Es como si alguien nos pidiera que dibujáramos la dignidad o la honestidad. Faustina no era una persona con dotes de dibujante o pintora, asà que al principio le aterró la tarea que le habÃa dado Jesús.
Afortunadamente, el EspÃritu Santo supo guiar a la monja y ella produjo el cuadro que se ha hecho famoso y que ha sido reproducido incontable veces.
“Dios de eterna misericordia, que reanimas la fe de este pueblo a ti consagrado con la celebración anual de las fiestas pascuales, aumenta en nosotros los dones de tu gracia, para que todos comprendamos mejor:
“El llamado de Pedro y Santiago”, por Duccio di Buoninsegna – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Public Domain, Link
Esta semana, el común denominador de las lecturas es el llamado que Dios nos hace a nuestras vidas. El domingo pasado, le toco a ElÃas. Ahora, el llamado es para Pedro.
Pedro, que todavÃa se llamaba Simón, estaba con sus compañeros Santiago y Juan. Ellos eran pescadores, con muchos años de experiencia, y han pasado una ardua noche en la que no pescaron nada. Estos nos son improvisados, saben muy bien que pescando en la noche será menos el cansancio y las aguas son más calmadas, por lo tanto tienen más posibilidades de atrapar más peces. Pero este dÃa, no es el caso.
El resultado es que Simón, Santiago y Juan han capturado gran cantidad de peces que las redes se empiezan a romper. Hay tantos animalitos que tienen que llamar a más pescadores para que les ayuden.
Simón queda estupefacto. Se siente humilde. Y, al igual que IsaÃas, cae de rodillas ante Jesús y exclama:
“¡Apártate de mÃ, Señor, porque soy un pecador!”
“No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.
Simón Pedro, Santiago y Juan llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo, y lo siguieron.
Jesús nos manda el desafÃo de seguirlo. Y para poderlo hacer, se necesita que “lo dejemos todo”: las envidias, los vicios, las drogas, las malas compañÃas, esa relación que te está haciendo daño.
Hoy es el cuarto domingo ordinario del año litúrgico, y el Evangelio de hoy es una continuación de la narración de la semana pasada, cuando Jesús entró a la sinagoga y –ante el asombro de todos los asistentes– declaró que:
“Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la escritura que ustedes acaban de oÃr”.
Obviamente, antes de desentrañar esta frase, tenemos que conocer el contexto de la lectura. Resulta que Jesús está cobrando fama en la región de Judá, ha hecho muchos milagros y ha sanado a mucha gente. Sin embargo, cuando llegó a Nazaret, ciudad donde se habÃa criado con su padre y su madre, y entro a la sinagoga y se puso a predicar, hizo el anuncio que mencionamos lineas arriba.
¿Te parece algo similar a lo que has escuchado en tu vida, cuando tu misma gente –familia, amigos. conocidos– niegan que tengas posibilidades de triunfar o de hacer algo bueno con tu vida? Son tu propia sangre y gente, pero son los primeros que dudan de ti.
Nadie es profeta en su tierra. Y eso lo sabemos muy bien quienes hemos emigrado a otros lugares. En nuestros pueblos de origen somos unos uno más del montón, por lo mismo de que todos los demás nos conocen y es más fácil de subestimarnos.
Al final, Jesús no pudo hacer ahà ningún milagro y se fue, para nunca más volver.
Hoy es el tercer domingo del tiempo ordinario, y la lecturas de hoy son muy interesantes, pues en ellas conoceremos cómo es que se consagró un dÃa para la lectura de la palabra y la celebración de la misa.
Primero, NehemÃas nos relata un evento que pasó casi 500 años antes del nacimiento de Jesús. Se trata de que en una ocasión, Esdras, el sacerdote de Judá, trajo el libro de la ley a la asamblea y lo leyó desde el amanecer hasta el mediodÃa, con el pueblo a su alrededor absorto a sus palabras.
Muchos aspectos de la celebración de la misa se tomaron de esta imagen y se siguen hasta el dÃa de hoy. Y muchos de los pasajes del antiguo testamento fueron profecÃas de lo que se habÃa de cumplir cuando llegara Jesús a este mundo. Todo el antiguo testamento es la preparación para la llegada de Jesús.
El evangelio de hoy nos dice que Jesús fue a la sinagoga de Nazaret, y tomando el volumen del profeta IsaÃas, lo desenrolló y en medio de la asamblea leyó un pasaje que decÃa:
“El espÃritu del Señor está sobre mÃ, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación de los cautivos, y la curación de los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de la gracia del Señor”.
Con esta lectura, de casi 800 años antes, Jesús nos habla de la llegada del mesÃas, el curador, el libertador que tiene la bendición y gracia de Dios.
¡Hay tanto que aprendimos de las lecturas de hoy!
Primera Enseñanza: El Servicio a los Demás
Primero, San Pablo en la segunda lectura nos dice “En cada uno se manifiesta el EspÃritu Santo para el bien común“; asà todos recibimos algún tipo de don, como el don de lenguas, el don de ciencia, el don de fe, la gracia de curación de enfermedades, etc. Pero al final, es sólo el EspÃritu Santo el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones según su voluntad.
Segundo, en el hermoso evangelio de San Juan escuchamos cómo Jesús realiza su primer milagro, no para recibir gloria y alabanza de los demás, sino para evitar que un novio fuera avergonzado durante su banquete de bodas, al convertir en vino seis tanques de agua. Servicio a los demás al poner en marcha sus poderes para ayuda a los demás.
Durante la boda, el vino se acabó. En ese entonces, esto solÃa pasar por causa de robos o de mala planeación por parte de los novios, quienes eran los responsables de la celebración. Pero muchas veces era porque simplemente la nueva pareja no tenÃa tanto dinero y no habÃan podido comprar suficiente bebida. Cuando esto ocurrÃa, era motivo de burla por parte de la gente, y los novios sufrÃan una humillación muy grande. Definitivamente, no es algo que se quiera durante la alegrÃa de un nuevo matrimonio.
MarÃa, se dio cuenta de esta situación y le dice a Jesús: “Ya no tienen vino”. MarÃa le lleva a Jesús una súplica.
“En cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabÃan, llamó al novio y le dijo: ´Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tu en cambio has guardado el vino mejor hasta ahora´”.
AsÃ, Jesús realizó su primer milagro en una boda en la que habÃa cientos de invitados. De esta forma empezó su ministerio.
MarÃa NO hace el milagro. Es Jesús quien lo realiza, pero por interseción de su madre, nuestra madre, quien le lleva nuestras peticiones.
“Una voz clama: ´Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo retorcido se enderece y lo escabroso se allane. Entonces se revelará la gloria del Señor, y todos los hombres la verán´. Asà ha hablado la boca del Señor”.
“Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el EspÃritu Santo y con fuego”.
AsÃ, de nueva cuenta tenemos otra manifestación de Dios en la Tierra. Esta vez dándonos a conocer que en realidad Jesús es el Hijo de Dios, y que junto con el EspÃritu Santo, y Dios Padre son uno mismo, y uno solo.
Nuestras tribulaciones y problemas son muchos en la vida. Pero las promesas de Dios siempre se cumplen y siempre son buenas, para todos nosotros. Este es el mensaje de Juan el Bautista y las profecÃas de ElÃas. Nosotros no tenemos que esperar ochocientos años, pues nuestra vida es corta y la solución a todos los males siempre está en corto plazo, siempre y cuando tengamos fe en Dios.