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Lecturas del Domingo: Agosto 11, 2019 – Estemos preparados

Parábola del buen administrador
“Parábola del buen administrador” por Phillip Medhurst – Photo by Harry Kossuth, FAL, Link

Justo la semana pasada, Jesús nos decía en en Evangelio que no atesoráramos cosas terrenales, sino que juntáramos riquezas espirituales que serían eternas. Esta semana terminamos esta enseñanza, pero seguiremos escuchando qué debemos hacer para tener la oportunidad de llegar al reino de Dios.

Hoy es el décimo noveno domingo ordinario del año litúrgico, y el evangelio de San Lucas nos dice:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte tu Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón”.

Luego, Jesús nos dice que estemos preparados, pues la llegada de nuestro propio juicio llegará sin que tengamos un aviso previo:

“Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su Señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.
“Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del Hombre”.

El padre de familia fue alertado de la hora a la que vendría el ladrón. Pero nosotros no tendremos tanta suerte.

Entonces, Pedro preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?“.

Jesús respondió:

“Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo si el amo a su llegada, lo encuentra cumpliendo su deber. Yo les aseguró que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: ‘mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales”.

Jesús no ha respondido a Pedro, pero su respuesta pone el escenario para una respuesta que tiene mucha resonancia hasta el día de hoy:

“El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos”.

Ahora sí, el mensaje es claro: las parábolas de Jesús no son sólo para los discípulos, sino para todos, incluso aquellos que no la han escuchado. Al final, si hemos hecho algo que merece ser castigado, tendremos que pagar por esa culpa, no importa si conocemos o no los diez mandamientos. Sentido común.

“Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

 

Lecturas del Domingo: Agosto 4, 2019 – La avaricia

Parábola del rico insensato
“Parábola del rico insensato” por Rembrandt – www.uni-leipzig.de : Home : Info : Pic, Public Domain, Link

Jesús no vino a ser juez, y mucho menos a ser un oficial que decida qué le corresponde a cada quién en cuestiones materiales. Hoy es el décimo octavo domingo del tiempo ordinario, y en este día escuchamos en el evangelio de san Lucas que cuando Jesús se hallaba en medio de una multitud, un hombre se le acercó y le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia“.

Jesús le respondió:

“Amigo, ¿Quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”

A veces, ¿No nos pasa lo mismo, especialmente cuando le pedimos a Dios en nuestras oraciones por cosas de dinero que no nos corresponden? Pensemos en herencias, loterías, propiedades, etc.

Sigue la narración con Jesús dirigiéndose a la multitud:

“Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea.
“Después propuso esta parábola: Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’
“Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

No cabe duda de que esta narración no está hecha para ese tiempo solamente; se acopla a todas las eras y épocas de la historia humana, incluyéndonos. La avaricia ha sido un gran problema por siglos y siglos, y parece que no hemos entendido el verdadero mensaje de Dios como raza humana.

Nuestra riqueza no esta en los bienes materiales, sino en las buenas obras a los demás, empezando por nuestras oraciones y nuestra relación con Dios. Sólo así lograremos la verdadera riqueza que nunca se acabará.

La Oración Universal

Padre Nuestro
“La oración del Padre Nuestro” por James TissotOnline Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2006, 00.159.167_PS1.jpg, Public Domain, Link

Esta y la semana pasada, hemos estado escuchando fragmentos del famoso “Sermón de la montaña”, momento en el que Jesús juntó a sus discípulos y en un momento de profunda comunión les enseñó a orar.

“Un día, Jesús estaba orando, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: ‘Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos’.
Entonces, Jesús les dijo: ‘Cuando oren, digan:
Padre, Santificado sea tu nombre,
venga tu Reino, 
danos hoy nuestro pan de cada día,
y perdona nuestras ofensas,
que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación“.

Así, el Padre Nuestro quedó instituido como la oración universal que contiene todas las peticiones de nuestra vida humana, en forma humilde pero firme de qué es lo que en realidad vale la pena.

Lecturas del Domingo: Julio 28, 2019 – Pidan y se les dará

Pidan y recibirán
“Pidan y recibirán”, ilustración por Phillip Medhurst – Photo by Harry Kossuth, FAL, Link

Recuerdo un día que uno de nuestros hermanos separados –término con el que se les llama en la Iglesia Católica a los hermanos protestantes– me dijo un poco fastidiado que los cánticos escandalosos de las iglesias católicas, especialmente aquellas con coros carismáticos, no eran del agrado a Dios, ya que a Él no se le debía de “molestar” con insistencias acerca de nuestras mundanas necesidades.

El Evangelio de San Lucas de hoy nos dice exactamente lo contrario:

“Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él respondió desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarte a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo ya estamos acostados'”.

Tomemos en cuenta que las casas en ese entonces no contaban con las cómodas cerraduras de que disponemos en la actualidad, a las que les ponemos el seguro y –en casos avanzados– un password para controlar el mecanismo con nuestros teléfonos.

No. En esos días, al cerrarse la puerta era para ya no abrirla hasta el día siguiente, pues había que mover grandes rocas o quitar enormes tablones que las bloqueaban. Una persona tendría muchos problemas para abrirla ella sola; por eso la narración de Jesús menciona que los hijo ya estaban acostados.

Jesús continuó: “Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molestia insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.
“Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra; y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes un padre que, cuando su hijo le pida pan, le de una piedra? ¿O cuando le pida un pescado le de una víbora? ¿O cuando le pida huevo le de un alacrán? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan”.

Que tu boca nunca deje de alabar a Dios. Y nunca temas o te avergüences de pedirle a Dios por tus necesidades o las de los demás.

Lecturas del Domingo: Julio 21, 2019 – ¿Qué es lo que te preocupa?

Martha and Mary
“Jesús en la casa de Marta y María”, por Johannes VermeerfwE2zem7WDcSlA at Google Cultural Institute maximum zoom level, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21865869

La semana pasada, el evangelio de San Lucas nos hablaba de la parábola del Buen Samaritano y conocimos quién era el prójimo. Esta semana, San Lucas nos pasa el mensaje de Jesús de que no debemos preocuparnos por las cosas terrenales como lo hacemos todos los días, sino que hay cosas más importantes que merecen nuestra atención, y el ejemplo lo ponen las hermanas Marta y María:

“En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entretanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: ‘Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude'”.

En nuestra vida, siempre tenemos situaciones que nos preocupan: la escuela, el trabajo, el dinero, la hipoteca de la casa, y una lista sin fin de cosas que siempre nos causan ansiedad y hasta nos hacen perder el trabajo.

Durante nuestra vida diaria, la monotonía puede hacer que perdamos de vista lo que realmente importa: Nuestra relación con Dios a veces se ve afectada cuando no tenemos ni tiempo para rezar y hablar con nuestro Dios, o al menos leer un poco de su palabra. Pero también nuestras familias y los cercanos a nosotros –nuestro prójimos– sufren de nuestra pérdida de vista de lo que verdaderamente importa.

Jesús le respondió a Marta:

“Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Este día, hagamos una pausa en nuestras ajetreadas vidas y tomemos una o dos horas para dedicarlos a nuestras familias. En alguna oportunidad también volvamos nuestra atención a los voluntariados para los más necesitados. Y, principalmente, démonos un tiempo para asistir a misa, rezar el rosario –si no lo sabes, pues comenzar a aprenderlo– leer alguno de los evangelios, ver el canal católico en la televisión, conocer un poco más la vida de alguno de los santos, etc.

Hay mucho que nos falta en nuestro corazón. No ignoremos a Jesús que nos llama y nos habla todos los días.

Lecturas del Domingo: Julio 14, 2019 – El Prójimo

El buen samaritano
“Parábola del Buen Samaritano”, por Jan Wijnantshttp://www.hermitagemuseum.org/wps/portal/hermitage/digital-collection/01.+Paintings/46144, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4088414

Hoy es el décimo quinto domingo del tiempo ordinario. El principal tema de hoy es referente a la primera parte de la Ley de los Judíos:

“Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tus fuerzas y con todo tu ser, y al prójimo como a ti mismo”.

La narración del evangelio de San Lucas de hoy es acerca de un doctor de la ley –esos que se sabían los libros de las leyes de pies a cabeza, y que eran los únicos autorizados para interpretarla y darla a conocer a los demás– que quiere poner a prueba a Jesús, y le pregunta qué hay que hacer para conseguir vida eterna. Jesús le pide que le diga el párrafo de la Ley que está escrito arriba.

Continúa la narración diciendo que el doctor volvió a tentar a Jesús, pera esta vez preguntando:

“Y, ¿Quién es mi prójimo?”

Jesús respondió:

“Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vió y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí lo vió y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó, luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón, y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dió al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él, y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’
“¿Cuál de los tres te pare que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones? El doctor de la ley le respondió: ‘El que tuvo compasión de él’. Entonces, Jesús le dijo: ‘Anda y haz tú lo mismo'”.

Los samaritanos, siempre se han considerado herederos por ley del legado de Abraham, de las doce tribus de Israel, y miembros de la alianza eterna con Dios, al igual que los judíos. El problema es que estos últimos, no los consideraban dignos de compartir el legado de la Alianza. Por siglos, samaritanos y judíos estaban en peleas a muerte, llegando a cometer increíbles ofensas unos contra los otros.

Por eso, cuando Jesús presentó esta parábola que ayudó a su prójimo, muchos se escandalizaron: ¡Cómo era posible que un samaritano corriera tantos extremos por ayudar a un extraño, a un judío, y que ninguno de su propia raza (el sacerdote y el levita) lo hubieran atendido!

¡No cabe duda que cuando Jesús quiere dar una lección, no tiene ninguna reserva de usar los ejemplos más extremos y más incómodos para su pueblo!

El prójimo es tu hermano, tu amigo, esa persona que te cae muy bien, esa persona que siempre está cercas de ti. Pero, el prójimo también es tu enemigo. El prójimo también es que te hace daño. El prójimo también es el asesino al que nadie quiere ayudar o defender.

Jesús nos pide que este día meditemos el mensaje de salirnos de nuestra burbuja de confort y pongamos en acción –aunque sea poquito a poquito– para acercarnos a quienes más lo necesitan, sin importar quienes son, dónde viven, o el mas que han hecho.

Es difícil, pero con la ayuda de Dios y con las enseñanzas de Jesús, todo es posible.

Sólo hay que saber escuchar.

Cuando escuches el llamado de Jesús

Cruz
Señor mío, y Dios mío. Rey del Universo y de todas las naciones.

En la lectura del Evangelio de este pasado domingo, escuchamos a San Lucas hablarnos de las misiones y del grupo de 72 nuevos misioneros que Jesús mismo escogió.

Cuando escuches el llamado de Jesús para llevar a cabo su misión, no temas ni te acongojes, pues conoce la verdad de que Jesús estará contigo:

“Yo los envío como corderos, en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino”.

No te preocupes por el dinero, ni por cosas materiales, ni por la ropa. Increíblemente, Dios proveerá. Y no se distraigan con los que les diga la gente (no se detengan a saludar a nadie por el camino).

“Cuando entren en una casa, digan: ´Que la Paz reine en esta casa´. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes, se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier casa que los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ´Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios´”.

No temas y entrégate a Jesús. Él siempre cumple su Palabra.

 

Lecturas del Domingo: Julio 7, 2019 – Nuestra Misión

Misioneros
Misioneros católicos en Papúa, Nueva Guinea, por Institute of the Incarnate Word – http://www.iveamerica.org, Public Domain, Link

Hoy celebramos el XIV Domingo del Tiempo Ordinario, y el tema principal es La Misión que Dios nos ha puesto en el camino.

La lectura del Evangelio de San Lucas nos dice que Jesús escogió a un grupo de setenta y dos discípulos y los mando en parejas a los pueblos que Él pensaba visitar para que fueran anunciando la Buena Nueva. De antemano les dijo que ellos podrían expulsar demonios, curar enfermos, y hacer milagros en el nombre de Dios. También les pidió que no forzaran su entrada a las casas, pues la gente, o los recibiría bien o los recibirían mal.

“Si entran a una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: ´Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca´. Yo les digo que el día del juicio, Sodoma será tratado con menos rigor que esta ciudad.
“Los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: ´Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre´”.
“Él les contestó: ´Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les someten. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo´”.

Todos somos misioneros de Cristo, y a todos se nos ha dado un don para ayudar a los demás en el nombre de Jesús. Nuestras misiones no necesariamente están a millones de kilómetros de distancia, en otros países o continentes. Muchas veces, nuestra misión está en nuestra propia comunidad, y hasta en nuestra propia casa.

Educando a nuestros hijos; participando en la ceremonia eucarística; llevando la comunión a los hermanos de nuestra comunidad que no pueden ir a la iglesia; participando en las actividades de nuestros templos; etc.

No ignoremos ese llamado.

Lecturas del Domingo: Junio 30, 2019 – Seguir a Jesús, pero…

Jesús habla con el jóven rico
“Jesús hablando con el jóven rico” por Heinrich Hofmann – Purchased by John D Rockefeller Jr, now residing at Riverside Church, New York, Public Domain, Link

Dice el Evangelio de San Lucas del día de hoy:

“Mientras iban de camino, alguien le dijo a Jesús: ´Te seguiré a donde quiera que vayas´. Jesús le respondió: ´Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene donde inclinar la cabeza´.
“A otro, Jesús le dijo: ´Sígueme´. Pero él le respondió: ´Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre´. Jesús le replicó: ´Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el Reino de Dios´.
“Otro le dijo: ´Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia´. Jesús le contestó: Él que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios´”.

Hoy es el décimo tercer domingo ordinario del calendario litúrgico. Finalmente hemos terminado con el tiempo de Cuaresma y Pascua y ahora volvemos al tiempo regular de la Iglesia, para estar listos para el Adviento en Diciembre.

Las lectura de hoy es muy interesante, especialmente en el mensaje escondido de que es muy fácil decir que estamos dispuestos a seguir a Cristo hasta el final, pero cómo es difícil llevar a cabo esta tarea.

De ninguna manera el Evangelio quiere decir que debemos rechazar a nuestras familias, u olvidarnos de nuestros seres queridos; sino que, nuestro corazón y amor son primero para Dios y Jesús, pues teniéndolos primero a ellos, es tener por completo al amor, y en él están nuestros padres, nuestros hijos, nuestros seres que más queremos.

No pongamos condiciones al amor de Jesús y a nuestra misión que Él quiere que hagamos. Cambiemos las familiares frases:

  • Señor, te seguiré, pero primero…
  • Señor, haré tu voluntad, pero cúrame esta enfermedad…
  • Señor, renunciaré a estas drogas y mala vida, pero primero dame…

Por:

  • Señor, te seguiré.
  • Señor, haré tu voluntad.
  • Señor, renunciaré a estas drogas y a la mala vida.

Por ti, mi Dios y Señor.

Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi)

Alimentando a la multitud
“Alimentando a la multitud” por Bernardo Strozzi – http://www.1st-art-gallery.com/Bernardo-Strozzi/The-Miracle-Of-The-Loaves-And-Fishes.html, Public Domain, Link

Hoy celebramos el Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, también conocido como Domingo de Corpus Christi. El Evangelio de San Lucas nos trae el mensaje de la multiplicación de los panes y pescados como la lectura de hoy:

“En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.
“Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron para decirle: ´Despide a la gente para que se vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario´. Él les contestó: ´Denles ustedes de comer´. Pero ellos le replicaron: ´No tenemos mas que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente´. Eran como cinco mil varones.
“Entonces, Jesús dijo a los discípulos: ´Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta´. Así lo hicieron, y todos se sentaron. Después, Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, para que ellos los distribuyeran entre la gente.
“Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró, se llenaron doce canastos”.

Uno de los más bellos relatos que está en los cuatro evangelios de la Iglesia Católica (Juan, Mateo, Marco y Lucas), haciéndolo uno de los milagros documentados –y, por decirlo así, comprobado históricamente, puesto que los autores no tuvieron en contacto entre sí durante sus propias redacciones, y todos coinciden en varios aspectos importantes:

  • Eran como cinco mil varones. Eso quiere decir que ademas de ellos, estaban las esposas y los hijos. Algunos cálculos ponen el número total en más de quince mil personas.
  • Todos comieron y se saciaron.
  • Se llenaron doce canastos. Curioso número, pero uno de los más importantes en la Biblia: 12 hijos de Jacob, 12 tribus de Israel, 12 apóstoles; en Daniel 12:12, él habla del número 1,335 (1+3+3+5=12), etc.

Pero lo más importante: el recordatorio de que teniendo Fé en nuestro Señor Jesús, todo es posible, hasta alimentar a más de 15 mil personas con sólo dos pescados y cinco panes.