“La construcción de la torre” por Meister der Weltenchronik – The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=155203
La verdadera salvación no se puede hacer a medias, ni acepta tibios, ni trabajos sin acabar.
La verdadera Salvación es completa o no se hace, asà de sencillo. Y para ejemplo, Jesús nos dice:
Las cosas no se hacen a medias. Muchas veces Jesús nos habla de que los tibios no entrarán en el Reino de Dios:
“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre, a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sà mismo, no puede ser mi discÃpulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discÃpulo”.
¡Sáquese de aquÃ! Le dice el dueño del banquete al gorrón que se quiso pasar de listo y sentarse en el lugar de honor de la mesa.
En la primera lectura, el Libro del Eclesiástico nos dice que, en nuestros asuntos “procedamos con humildad y se nos amará más que los hombres dadivosos. Hagámosnos pequeños cuanto más grandes seamos y hallaremos gracia ante el Señor, porque sólo Él es poderoso, y sólo los humildes le pueden dar gloria“.
Jesús nos habla en el Evangelio de San Lucas que, aunque todos somos herederos de la misma salvación, la puerta para entrar a Su Reino en realidad es angosta; y muchos querrán entrar, pero no podrán hacerlo. Y no precisamente por estar gorditos.
De nuevo Jesús recalca la idea de que la Salvación no sólo es para el Pueblo Elejido, sino para todas las naciones:
“Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros, y los que ahora son los primeros, serán los últimos.”
IsaÃas, en la primera lectura (IsaÃas 66, 18-21) y el Salmo 116, 1-2, hacen preludio a este mensaje cuando nos mencionan que las naciones de toda lengua vendrán y verán la gloria de Dios.
¿Quiere esto decir que no debo esforzarme en la vida y debo vivir miserable? ¡Definitivamente NO! Tu deber es esforzarte, y con toda justicia recibir lo que mereces por tu trabajo, no importa que sea mucho, en el nivel de miles o hasta millones.
El problema se da cuando todo eso que ganas se convierte en tu vida. Cuando ya no te importa cómo lo ganas (corrupción, usura, robo, homicidios, etc.), y peor aún cuando sólo te interesa estarlo acumulando para tà o tu familia solamente.
El tener una riqueza no es un sólo un privilegio, sino una responsabilidad; y no sólo para con tu familia, sino para con todos los demás.
Pero esta lectura, y algunas otras mas, nos hablan de que Pablo está enfermo: “Porque llevo en mi cuerpo la marca de los sufrimientos que he pasado por Cristo“. Y esto va más allá de los latigazos, apedreadas y torturas por las que ha pasado.
Muchos estudios recientemente han revelado una trágica teorÃa sobre su verdadera enfermedad: la lepra.
En muchas ocasiones Pablo será expulsado de lugares que lo ven no sólo como un apostol que no mas se la pasa regañando, sino como alguien a quien nadie se quiere acercar.
Y en todos sus viajes y peregrinajes siempre vivió con el dolor en su cuerpo, con mala salud, y el repudio constante por su enfermedad.
Pero nunca se echó para atrás.
Que la vida de San Pablo sea un ejemplo para todos los que a veces nos sentimos cansados, con dolor, y que no queremos seguir adelante por los pequeños detalles de la vida.
Todos sabemos que Jesús habla del juicio personal que nos espera a cada uno de nosotros. La semana pasada nos presentó al viejo rico que, acumulando riquezas, al final iba a morir esa misma noche. Ahora, nos dice que es cuestión personal estar preparados, no de equipo, ni de familia, ni de grupo social. Cada uno es responsable de estar listo para estar frente a Dios y responder por nuestras acciones.
Sin embargo, hay algo extra en la lectura de hoy que muy poca gente conoce. Dice Jesús:
“Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle cuando llegue y toque”.
Ojos. Jesús habla de criados, o sea esclavos. En ese momento Israel se encuentra bajo el yugo Romano, otra vez escalvo de un pueblo más poderoso. Recordemos que, durante la mayor parte de de su existencia, el pueblo judÃo ha sido esclavo (Egipto, Babilonia, Roma), y siempre está sediento de libertad.
Los amos de entonces, para anunciar que unos de sus esclavos acababa de ser liberado, lo sentaban en su mesa. AsÃ, todos sabÃan que el siervo no serÃa más tratado como sirviente, sino como hombre libre. Eso era todo un orgullo para el liberado.
AsÃ, Jesús les dice –y nos dice– que dichosos todos los que se sienten a la mesa de Dios, pues seremos liberados. No seguiremos siendo escalvos (de nuestros vicios, nuestras cadenas, nuestros pecados). Al fin seremos libres.
Y para el pueblo judio, sin duda se trata de una noticia de gran esperanza.
Parábola del Hombre Rico, por Rembrandt – www.uni-leipzig.de : Home : Info : Pic, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5812686
Esta semana, la primera lectura y el Evangelio nos hablan de uno de los principales problemas de la Humanidad: la avaricia.
Ojo y mucho cuidado. La Sagrada Escritura no está diciendo que no debemos trabajar, sino que no debemos perder de vista lo que es realmente importante: la familia y el amor.
Y es que estos son valores universales que no sólo corresponden a los católicos, sino que toda persona, de cualquier religión –y hasta los ateos– debemos estar de acuerdo. Podemos decir que hasta nos unen.
En el Evangelio, Jesús nos trae a cuentas la parábola del hombre rico. Se trata de una persona que ha trabajado toda su vida duramente, y en una de las actividades más fuertes: la cosecha. Hasta ese momento su trabajo le ha dado muchos frutos, pues tiene ya dos graneros llenos y aún viene más cosecha.
El hombre está pensando en destruir los graneros y hacer unos más grandes para poder ahà meter todo su nuevo tesoro, y poder asà dedicarse a descansar, comer, beber, y darse la buena vida.
Destruir los graneros. Hacer nuevos y acumular, acumular. ¿No es más fácil hacer unos nuevos sin destruir los anteriores?
Pero Dios le dice:
“¡Insensato! Esta misma misma noche vas a morir. ¿Para quien serán todos tus bienes?”
Cuántos millonarios no sabemos que se dedicaron toda su vida a trabajar en negocios que les dieron mucho dinero, pero que siempre estaban metidos en sus oficinas, dÃa y noche trabajando.
Yo recuerdo cómo una familia de descendencia libanesa abrieron dos tiendas departamentales en mi ciudad natal, y cuando pasábamos por sus oficinas mi mamá me decÃa: “Mira, ahà están los dueños; todo el dÃa trabajando, contando dinero, firmando papeles, haciendo facturas”.
Y a ellos les gustaba ser vistos en esas condiciones.
Pero, al final murieron. Y los hijos, que en realidad nunca habÃan trabajado como ellos, fueron los que se quedaron con las fortunas y en poco tiempo se las acabaron.
Lo interesante del relato es cómo Abraham se atreve a hablarle a Dios, a enfrentarlo directamente con una petición. Pero no lo hace altaneramente, sino de manera sencilla y huminde:
“Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza“
Durante toda la historia escucharemos a Abraham pedir una y otra vez que considere el castigo en base al número de buenas personas que viven en la ciudad. La descripción suena hasta divertida, chistosa. Pero la enseñanza es crucial para todos nosotros.
Pidan y se les dará.
Jesús, en el Evangelio del dÃa nos dice:
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá“
“El Amigo Importuno a Medianoche”, por Phillip Medhurst – Photo by Harry Kossuth, FAL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7550704
¡Cuán equivcado está este tipo! El relato menciona la parábola de amigo que le pide a otro que le de algo de comer y beber pues le llegó visita a media noche. El amigo ya está acostado, molesto porque el otro le interrumpe su descanso. Jesús nos dice:
“Si el otro sigue tocando, Yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su melesta insistencia, sà se levantará y le dará cuanto necesite”
¡Pide, pide, pide con oración y con todo tu corazón. Dios te escuchará y te dará cuanto necesites!
“Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrándose en tierra les dijo: Señor mÃo, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mà sin detenerte”.
Este pasaje es hermoso e interesante. Jesús y todos los discÃpulos llegan a casa de MarÃa y Marta, dos hermanas que vivien juntas. Mientras el Señor predica la palabra, MarÃa se sienta a sus pies escuchándolo atentamente. Marta, por su parte, está ocupada sirviendo a los demás y en otros quehaceres de la casa. Llega un momento en que no aguanta más y le dice a Jesús: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? DÃle que me ayude”.
A veces, ¿no sientes como que se te deja todo a t�, ¿no has pensado en ocasiones que es injusto cómo otros sólo se sientan a hacer otras tareas sencillas y tu estás todo ocupado(a)?
Jesús tiene la respuesta correcta: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo asà que una sola es necesaria. MarÃa escogió la mejor parte y nadie se la quitará“.
No juzguemos a Marta. Alguien tiene que hacerse cargo del quehacer y del servicio. Y lo más importante: ella sà está poniendo atención, pero se ha sobrecargado de tareas y solita se está llenando de tensión y problemas.
¿Cómo sabemos que está poniendo atención? Más adelante, cuando el hermano de Marta y MarÃa, Lázaro, venga a escena, Marta le dirá a Jesús: “Tu eres resurrección y la vida“.
Por su parte, los JudÃos en ese tiempo odian a los samaritanos. Los delcaran impuros y no los reconocen como descendientes de Abraham, por lo tanto no son miembros de la alianza.
¿Te das cuenta de cómo ha de ser el odio entre los dos pueblos? Ahora imagÃnate a Jesús decirle a los judios que ni el sacerdote, ni el levita son buenos, sino ¡un samaritano! y que deben amar a su prójimo, representado por ¡un samaritano!
En el ralato están escritas unas simbologÃas muy interesantes:
Eliseo está arando las tierras, lleva la última de las doce yunta de bueyes. Doce es un número perfecto, que en este caso simboliza a las doce tribus de Israel.