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Lecturas del Domingo: Noviembre 20, 2016 – Jesucristo, Rey del Universo

Jesús y el buen ladrón
Jesús y el buen ladrón

Hoy es el último domingo del tiempo ordinario. Este dia cerramos el año litúrgico con la celebración de Jesús, rey del Universo.

Las lecturas del día nos hablan de dos reyes. El primero es David, quien es visitado por todos los ancianos de las 12 tribus, y le pidieron que –puesto que ya desde hacia tiempo él había sido coronado rey de la tribu de Judá– se convirtiera en rey de las doce tribus. Después de hacer un pacto con ellos, fue coronado.

David, un muchacho humilde y sencillo, que fue el menor de 8 hermanos y pastorcillo. Él es conocido por haber  ayudado a derrotar a los filisteos matando al gigante Goliat con una simple honda. Pero también sabemos de él porque es un gran poeta. La mayoría de los salmos fueron escritos por David, que sin duda, estaba lleno del Espíritu Santo, y presentan cantos de alabanza a Dios.

Pero David también es humano y tiene debilidades. Al final, la traición, los celos y la lujuria lo llevarán a sufrir los peores castigos, entre ellos terribles derrotas militares y la muerte de sus hijos.

Pero de todo lo malo siempre viene algo bueno, y es que David logra formar las bases del nuevo Israel, y luego vendrá el rey Salomón… y después el Rey de Reyes.

Jesús, Rey del Universo

De acuerdo a los teólogos y a los sacerdotes judios, se puede trazar una linea directa de suseción entre el rey David y José, el padres de Jesús, lo que demuestra que Nuestro Señor es descendiente de David, como estaba pronosticado en las profecías judias.

Jesús es esperado como un nuevo rey, un nuevo mesías, que liberará a su pueblo. Israel ha estado sometido y esclavizado por miles de años. A pesar de que se rebela y libera constantemente, una y otra vez es sometido por algún imperio más grande: Egipcios, babilónicos, y en el tiempo de Jesús, los romanos.

Pero los judios pronto se enfrentan a la decepción, al desánimo, al fracaso. Jesús no los ha salvado del pueblo romano, pues siguen siendo esclavos. Ahora, sólo están escuchando un nuevo mensaje, un mensaje de salvación del alma, no de liberación física del pueblo. Empieza la división, la duda, y la curiosidad de un pueblo por este personaje.

El mensaje parece un poco obscuro, confuso. Jesús habla del triunfo sobre la muerte, la esperanza de vida eterna, el inicio de un verdadero imperio no de este mundo. Poco a poco su seguidores irán entendiendo las enseñanzas hasta comprenderlas y comenzar a llevar la buena nueva a todos los rincones de la Tierra.

Y, hoy, en su muerte, en medio de dos ladornes que también están siendo crucificados, Jesús está siendo humillado por los soldados y sacerdotes. Le hacen muecas y se burlan de él.

Le hacen muecas: ¿No ocurre eso en estos dias también? ¿No hay gente, programas de televisión, películas, que se siguen burlando de Jesús?

Uno de los ladrones, regañando al otro por su burlas a Nuestro Señor, le dice a Jesús: “Cuando llegues a tu Reino, accuérdate de mí”.

Y Jesús le responde:

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Lecturas del Domingo: Noviembre 13, 2016 – ¿Cuándo vienes, Señor?

fin de los tiempos

¿Cuándo es que vuelve Jesús? Y, ¿de qué forma vendrá, con cuál mensaje?, ¿A quiénes favorecerá y a quiénes les irá mal?

Las lecturas de hoy tienen un mensaje apocalíptico, del final de los tiempos. El profeta Malaquías nos dice en la primera lectura que “Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja”.

Luego, en la segunda lectura, Pablo habla un poco de sí. Ya sabemos cómo le gusta al apóstol ser un poquito presumido de sus habilidades y sacrificios, pero esta vez agrega un mensaje un poco más fuerte:

“El que no quiera trabajar, que no coma. Ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales, y les ordenamos, de parte de nuestro Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida”.

Así que ya tenemos algunas claves de lo que NO debemos ser para poder salvarnos:

  • Nada de malvados.
  • Nada de soberbios.
  • Nada de holgazanes ni metiches.

Pero, ¿cómo saber que Jesús está por venir? En el Evangelio, nuestro Señor nos dice que:

“Se levantará una nación contra la otra, y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes guerras, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

Pero eso no será lo peor. Jesús habla de persecuciones contra todos los Crisitianos, los que sigan su palabra:

“Los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí”.

Y lo importante es mantenerse. Ni siquiera es necesario prepararse para saber qué decir, pues:

“Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes”.

Traiciones, guerras, odio. Pero siempre el mensaje de esperanza para los más fuertes:

“Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

Lecturas del Domingo: Noviembre 6, 2016 – Dios es un Dios de vivos

Siete hermanos
La lección de los siete hermanos

Esta es una semana del perfecto número siete. La primera lectura, del libro de los Macabeos, nos narra la terrible historia de siete hermanos que fueron matados uno a uno frente a su madre –y después ella misma muere– en manos del rey Antíoco Epifanes, quien estaba enfurecido con ellos porque se negaban a comer carne de cerdo.

Recordemos que, en la antigua Ley de Moisés, está escrito que comer carne de animales con pezuñas es impuro.

Los muchachos y su madre ofendieron al rey al negarse a comer ese tipo de alimento y por eso fueron tratados de manera tan salvaje. Pero, nunca sucumbieron y obedecieron la Ley hasta el final.

Sin duda, ellos son de los primeros mártires, ejemplos de poner a Dios sobre todas las cosas, incluso sobre el dolor y la muerte.

Evangelio: siete hermanos para una viuda

Los saduceos, judios descendiente del juez Zadok en tiempos de Salomón, son rivales de los fariseos y se presentan a si mismos como los conocedores de la Ley. Caifás, el sumo sacerdote que enjuició a Jesús, era saduceo.

En fin, para poner a prueba a Nuestro Señor, le platican la historia de siete hermanos, el mayor de los cuales se casó pero no tuvo hijos. Los otros seis fueron tomando a la viuda en sucesión pero tampoco tuvieron descendencia y murieron.

¡Pobre viuda! ¡Qué aguante!

Finalmente, murio la viuda. ¿Con cuál de los hermanos será esposa la mujer, si estuvo casada con los siete?

La respuesta de Jesús me la interpretó una amiga hace muchos años: “En el cielo seremos como luces, y no será necesario formar parte de familias, ni padres, ni madres, ni hijos, ni esposos. Seremos luces flotando alrededor de Dios”.

Jesús les responde: “En la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como ángeles e hijos de Dios, pues Él los habrá resucitado”.
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para Él todos viven”

Lecturas del Domingo: Octubre 30, 2016 – Todo es bueno viniendo de Dios

Zaqueo
Zaqueo, por Gunnar Bach Pedersen – Own work (Own photo)(Randers Museum of Art, Randers, Denmark), Public Domain, Link

Todo lo que viene de Nuestro Señor es bueno, así lo dice el Libro de la Sabiduría en la primera lectura de hoy.

“Porque tú amas todo cuanto existe, y no aborreces nada de lo que has hecho; pues si hubieras aborrecido alguna cosa, no la habrías creado”

Esto no lleva al Evangelio de hoy, cuando conocemos a Zaqueo. Este es un hombre que es jefe de los publicanos –en el artículo anterior hablábamos de que lo publicanos son los recaudadores de impuestos del imperio romano sobre los pueblos oprimidos. Los publicanos son odiados, pues son corruptos y déspotas– y aparte muy rico, posiblemente por todos las triquiñuelas que ha hecho en su vida.

Pero Zaqueo quiere ver a Jesús. Ha escuchado mucho de Él y quiere conocerlo. Está buscando la verdad, tal vez por curiosidad o sinceramente por necesidad de salvarse. Pero su pequeña estatura y el odio que le tiene el pueblo le impiden acercarse a Jesús.

A pesar de todas las dificultades, Zaqueo se las ingenia y se sube a un árbol cuando ve pasar a nuestro Señor. Cuando busques la verdad, cuando busques la luz, te encontrarás con muchas dificultades. Zaqueo fácilemente puede darse por vencido y retirarse a sus lujos y vida despreocupada. Pero no lo hace. Al contrario, se esfuerza y hace lo imposible por poder ver a Jesús.

Nuestro Señor se dirige a él y le dice que se baje, pues hoy cenará en su casa. La oración y esfuerzo de Zaqueo son recompensados.

Ya estando en la cena, el publicano le dice a Jesús:

“Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien le restituiré cuatro veces mas”. Jesús le contesta: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Todo lo que hace Dios, todo lo que viene de Él, es bueno, aunque parezca malo o inservible.

 

Lecturas del Domingo: Octubre 23, 2016 – No te lleves de las apariencias

Fariseo y Publicano en el templo
Fariseo y Publicano en el templo

¡Ah, el gran pecado de la soberbia! Muchos piensan que, si podemos resumir la Ley de Dios en un solo mandamiento (Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo), también podemos resumir todos los pecados en uno solo: la soberbia.

Yo soy mejor que todos, por eso no me dejo. ¿Por qué voy a dejar que aquel me vea feo? ¡A mí no me hace nadie eso! ¿Por qué Fulana se ve mejor que yo? ¡Yo no me dejo y me voy a hacer una lipo! ¿Por qué ese tipo trae el último modelo de teléfono? ¡Yo me lo merezco! Por eso ahora se le robaré” — Y muchos ejemplos más por el estilo.

Dice el libro del Eclesiástico –el libro que nos da los consejos que agradan a Dios– “Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega hasta el cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende y el justo juez le hace justicia.”

Parábola del Fariseo y el Publicano

El Evangelio de San Lucas nos presenta la parábola del fariseo y del publicano. ¿Quiénes son estos dos tipos? Los fariseos son estudiosos de la ley, se la saben al 100% y constantemente viven reprendiendo a los demas, corrigiéndolos según sus interpretaciones. Creen que por saber de memoria todos los libros sagrados están salvados… son soberbios y miran a todos por encima del hombro.

Los publicanos son recolectores de impuestos que trabajan para el gobierno Romano –el cual tiene invadida la tierra santa. La gente los odia y los considera impuros, traidores.

Pues bien, ambos personajes van al templo y el fariseo se la pasa diciendo: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de mis ganancias”.

¡Si duda este tipo ha de tener muchos amigos! ¡No cabe ni en si mismo de tanta soberbia!

El publicano, en cambio, ni se atreve a levantar los ojos al cielo y con mucho dolor dice “Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador”.

Y termina diciendo Jesús: “Pues bien, yo les aseguro que éste –publicano– bajó a su casa justificado, y aquél –fariseo– no; porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

 

Lecturas del Domingo: Octubre 16, 2016 – El Poder de la Oración

La viuda y el juez
La Viuda y el Juez por Anonymous artists from New York hired by Pacific Press Publishing Company expressly to illustrate this book (page 8) – Christ’s Object Lessons by Ellen Gould Harmon White, page 167 https://archive.org/details/christsobjectles00whitrich, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50789840

Hoy conoceremos el poder de la oración y el sacrificio a Dios. Enla primera lectura escuchamos cómo los Israelitas están a punto de enfrentarse al gran ejército amalecita, el cual en ese tiempo era considerado el más poderoso del mundo.

Pero todo está desproporcionado, por 5 mil amalecitas hay un Israelita, así que es bien fácil pensar que cualquiera se hubiera dado por vencido rápidamente.

¿No es lo mismo que nos pasa a nosotros?, ¿Qué sucede cuando nos dicen que ese mal que tenemos casi no tiene probabilidades para desaparecer?, ¿Qué hacemos cuando estamos a punto de perder el trabajo y las posibilidades de encontrar otro son mínimas?

Pues bien, los Israelitas –y nosotros– tienen a Moisés, quien le dice a Josué que tome a su ejército y vaya a enfrentar al enemigo. Él, por su parte, se irá a un monte a orar a Dios por la victoria.

Mientras Josué peleaba, Moisés oraba y mantenia en alto los brazos, lo que hacie que Israel dominara. Cada vez que Mosiés bajaba los brazos –obviamente por cansancio– los amalecitas dominaban la batalla.

Aarón y Jur estaban con Moisés, entre los dos lo ayudaron a mantener los brazos arriba, aunque estuviera muriéndose del dolor, los calambres, y el esfuerzo. Así, Josué pudo terminar la batalla… y acabó con los amalecitas.

Así debe ser tu oración: sin desfallecer. Cuando enfrentes al enemigo, a la enfermedad, a la injusticia, tu arma es la oración, pero también NO debes renunciar al apoyo de otros, pues en nuestra condición humana, sómos débiles y necesitamos a los demás.

Ora, ora, ora. Y la respuesta te llegará. No deseches el apoyo de otros: familia, congregación, la medicina, los doctores, etc. Todos son parte de la misma respuesta.

El Juez Malo

Y para terminar, Jesús nos recuerda cómo la oración insistente produce resultados. La parábola del juez injusto nos presenta a un malvado juez, “que no teme a Dios ni a los hombres”. Esta descripción la usa Jesús para darnos a entender que el tipo es un verdadero malo.

Una viuda le ruega todos los dias que le haga justicia (no sabemos porqué, sólo sabemos que le está yendo mal y que clama por ayuda). En esos tiempos, las viudas son despreciadas por la sociedad. En verdad son ceros a la izquierda, pues no pueden votar, ni tienen peso político. Muchas veces son dejadas a su suerte, sin comida ni sustento y la mayoría que no tiene familia simplemente morían.

Jesús nos pone los elementos más extremos: el juez malo pero poderos, y la viuda impotente, que no tiene otro recurso mas que insistirle, insistirle, e insistirle por justicia.

Otra vez tenemos: ¡oración, oración, y oración!

El hombre, harto ya de tanto ruego de la pobre viuda, decide hacerle justicia, no porque se le haya ablandado el corazón, ¡Sino para que ya lo deje en paz!

Y termina diciendo nuestro Señor:

“Si así pensaba el juez injusto, ¿creen ustedes acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar.”

Lecturas del Domingo: Octubre 9, 2016 – Fe, misericordia y caridad

los diez leprosos
“La cura de los 10 leprosos” por James Tissot – Online Collection of Brooklyn Museum; Photo: Brooklyn Museum, 2008, 00.159.161_PS2.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10196025

En las lecturas de hoy tenemos un factor en común: La lepra.

Aunque hoy en dia se trata de una enfermedad que puede ser curable, en la antigüedad era considerada una maldición y las personas infectadas eran severamente excluidas de la sociedad, usualmente hasta el fin de sus dias.

Incluso, hasta en la Ley de Moisés se habla de que se tiene que separar de la población al leproso, con pena hasta de muerte. En fácil de imaginar cuánto miedo sucitaba una persona leprosa en una comunidad.

En la primera lectura, tomada del Libros de Reyes, conocemos a Naamán, el general del ejército de Siria. Esta armada era considerada la más poderosa del mundo, y Naamán era el líder más famoso… pero tenía lepra.

Sucede que era el tiempo en que Israel era un pueblo esclavo de los sirios, y la esposa de Naamán tenía a una niña israelita como sirvienta. La niña le dijo a la mujer que el profeta Eliseo (recordemos que Eliseo es el sucesor de Elías el profeta más grande del pueblo Israelí) podrías curar a su esposo.

Naamán le platicó esto a su rey, y él lo mandó a Israel a buscar al profeta. Cuando lo encontró, Eliseo le dijo que se bañara 7 veces (numerología, el número 7 otra vez) en el rio Jordán. Esto enojó muchísimo al general, quien se sitió ofendido por la orden. Comenzó a empacar, pero su siervo le pidió que hiciera la prueba y viera qué podía pasar. A regañadientes, Naamán se baño siete veces y se curó, la lepra desapareció.

Se bañó siete veces. Una por cada pecado capital. Los siete pecados capitales.

El hombre quedó sorprendido. No sabía qué hacer. Fue de inmediato con Eliseo y le ofreció muchísimas riquezas y bienes. Eliseo sabía muy bien que el milagro no era obra de él, sino de Dios, y le dijo al general:

“Juro por el Señor, en cuya presencia estoy, que no aceptaré nada”.

Naamán se puso triste, y le pidió al profeta que entonces le dejara llevarse dos sacos de la tierra de Israel para hacer con ellos un altar al Dios de Israel:

“La usaré para construir un altar al Señor, tu Dios, pues a ningún otro dios volveré a ofrecer más sacrificios”.

Evangelio del dia: Los 10 leprosos

¡Ah, la ingratitud humana! San Lucas nos habla de cuando Jesús, camino a Jerusalén, se topó con un grupo de 10 leprosos. ¡Imagínate que susto para sus discípulos! Lo primero que quieren hacer es irse, escapar, correr. Pero los enfermos, sabiendo su condición, le gritas desde lo lejos: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.

Jesús les ordena: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Los sumos sacerdotes del templo eran los que decidían si una persona enferma era apta para volver a la sociedad o si debía de seguir siendo excluida.

En el camino, los enfermos se curaron de la lepra, pero siguieron su camino. Todos excepto uno que, al verse curado, se llenó de emoción, alegría, y agradecimiento… y se volvió corriendo hacia a Jesús, se postró a sus pies y le dio las gracias. Este era samaritano.

¿Te acuerdas que los samaritanos y los judios tienen un odio horrible a muerte?

Jesús le dice al hombre:

¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios? Después le dijo al samaritano:
“Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

No importan tu problemas o predicamentos. Si tienes fe, todo se resolverá. Y cuando eso ocurra, no olvides dar gracias a Dios. Asi de sencillo, asi de fácil.

Lecturas del Domingo: Septiembre 25, 2016 – ¡Pórtense bien!

Imagen de Lázaro
Lázaro por Meister des Codex Aureus Epternacensis – The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=155243

Como si estuvieran escritas para nuestra era, las lecturas de hoy son una llamada de atención para olvidarnos de los malos comportamientos y volvernos a Dios. La vida llena de excesos no tiene otro término mas que la perdición, no sólo del cuerpo, sino también del alma.

Y hasta un ateo, o humanista, o existencialista, puede comprender algo tan sencillo, pues lo único que se necesita es sentido común.

En la primera lectura, el profeta Amós reprende a Israel:

“¡Ay de ustedes, los que se sienten seguros en Sión y lo que ponen su confianza en el monte sagrado de Samaria! Se reclinan sobre divanes adornados de marfil, se recuestan sobre almohadones para comer los corderos del rebaño y las terneras en engorda. Canturrean al son del arpa, creyendo cantar como David.
Se atiborran de vino. Se ponen los perfumes más costosos, pero no se preocupan por las desgracias de sus hermanos.
Por eso irán al destierro, a la cabeza de los cautivos y se acabará la orgía de los disolutos”.
Amos, 6, 1, 4-7

¡Pórtense bien! ¡Dejen los excesos! El castigo es grande y no vale la pena.

Luego, en la segunda lectura, leemos a san Pablo escribiendo a Timoteo, su discípulo:

“Tú, como hombre de Dios, lleva una vida de rectitud, íedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado”.  6, 11-16

Ambas lecturas nos preparan el camino para la presentación de una de las figuras más controversiales del cristianismo: Lázaro.

Evangelio de San Lucas

Ahora Jesús le dice a los fariseos la historia de un hombre rico, que se la pasaba vistiendo las rocas más caras y comiendo los manjares más sabrosos. Pero afuera de su casa estaba un mendigo llamado Lázaro. Estaba todo lleno de llagas, las cuales hasta los perros se las lamian.

imagen de estampa
Estampa del falso San Lázaro. ¡Aguas! Este nunca existió.

Pero, no hay que perder de vista lo siguiente: Lázaro, éste Lázaro, nunca existió. Es sólo el personaje de un relato de Jesús. Esto es importante porque existen muchas estampitas religiosas de “San Lázaro” acompañado de perros que lo están lamiendo y el cual no es un santo.

¡Mucho cuidado! Este es un personaje de la Santeria del Caribe.

Continuemos. Lázaro murió y también el hombre rico. A Lázaro lo llevaron los ángeles al cielo y al otro al infierno. Desde allá abajo, veía a Lázaro junto a Abraham, y con toda desfachatez y soberbia –aún en su condición– les grita: “Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas“. ¡Todavía dándo órdenes!

Abraham le dice que no, que recuerde que en vida Lázaro sufrió lo peor y ahora tendrá su recompensa y en forma eterna. En cambio él, su recompensa la tuvo en vida, ahora le toca el castigo eterno.

Pero Abraham dice algo mas: “Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo intenso, que nadie puede cruzar ni hacia allá ni hacia acá“. ¡Ojo para todos aquellos que tratan de invocar a los muertos con espiritistas y otros medios! ¡Dejen de estar jugando con esas cosas!

Entonces, el rico le pide que mande a Lázaro a su casa, pues todavía le quedan cinco hermanos, y les advierta y no acaben ellos como él (todavía sigue dando órdenes). Abraham le dice que no es necesario. Que para tienen las enseñanzas de Moisés y los profetas.

Pero el ricachón insiste: “No padre Abraham, si un muerto va a decírselos, entonces si se arrepentirán“. ¡Ahora, hasta corrige al santo padre! Este tipo en serio que no tiene llene de soberbia.

Para nosotros hoy en día: ¿En verdad necesitamos que los muertos vengan a deciernos cómo debemos vivir la vida?

Finalmente, Abraham le dice: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto“.

Esta sí que son palabras de Sabiduría; estas sí que son Palabras de Dios.

Lecturas del Domingo: Septiembre 18, 2016 – No sirvas al dinero; sírvete de él

parabola del administrador astuto
“Parábola del administrador astuto” por Phillip Medhurst – Photo by Harry Kossuth, FAL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7550875

Las lecturas de hoy se refieren a uno de los temas más difíciles de tratar: el dinero.

Dice Jesús: “el dinero, tan lleno de injusticias“.

Pero más adelante nos dará una tremenda lección acerca de su uso acertado y hasta justo.

En la primera lectura, el profeta Amós va a dar una buena regañada a todos los comerciantes que hacen trampa y que sólamente están esperando la oportunidade para aprovecharse de los más necesitados: “obligan a los pobres a venderse; por un par de sandalias los compran; y hasta venden el salvado como trigo“.

Pero les advierte: “El Señór, gloria de Israel, lo ha jurado: ´No olvidaré jamás ninguna de estas acciones´“.

“Nadie puede servir a Dios y al dinero”

En el Evangelio de San Lucas, Jesús nos habla del mal administrador a quién su amo lo “agarró” en malos manejos. Cuando es regañado, el hombre se da cuenta de que pronto será despedido y, por su condición no está en condiciones de comenzar a buscar trabajo. A lo mejor no quiere hacerlo; pero eso sí, le da vergüenza pedir limosna.

Algo tiene que hacer. Comienza a llamar a todos los que le deben a su amo y les rebaja la deuda haciéndoles nuevos recibos. ¡Vaya que es listo el hombre!

Y es que su intención no es la de perdonar porque su corazón se ha ablandado: está buscando que los deudores estén agradecidos con él cuando lo despidan. Así tendrá donde quedarse, y tal vez conseguir un nuevo trabajo… de administrador.

La lección del día que nos da Jesús es bien interesante: “Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo“. Lucas 16, 1-13.

Un cambio grande en la idea del dinero

Y es que, por muchos años nos han dicho que el dinero es malo. Que los ricos no van a ir al cielo. Que renuncies a todas tus riquezas.

Pero el verdadero mensaje va más allá: No, el dinero no es malo. El dinero es un objeto al que muchos le dan un valor que no le corresponde. El verdadero enemigo malo es la Avaricia.

Cuando te preocupas a muerte por las riquezas, al grado de que son lo más importante en tu vida, es cuando finalmente has sucumbido a su poder.

Tal vez tu digas: “¡No, yo no voy a caer en eso!” ¡Oh, pero es tan fácil caer!

Al contrario, sin la presencia de la avaricia el dinero puede hacer maravillas. ¿Cómo es eso posible? Si tienes dinero, si eres un patrón o comerciante, entonces:

  • Crea fuentes de trabajo.
  • Paga salario justo a los demás.
  • No alteres los precios para tu conveniencia.
  • No alteres mercancía para “sacarle más provecho”.
  • Haz trabajar el dinero para los más necesitados.
  • En fin, dalea las cosas materiales su lugar correspondiente.

Y como termina Jesús la lectura: “En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero“.

 

Lecturas del Domingo: Septiembre 11, 2016 – Todos somos hijos pródigos

El retorno del hijo pródigo
El retorno del hijo pródigo – por Pompeo Batoni – [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4628046
En un día tan importante como es el 9-11, es muy confortante recordar que nuestro Padre Dios, a pesar de todos nuestros pecados, fallas e imperfecciones, siempre está ahí para darnos su Misericordia.

Primero, en el libro del Éxodo, Moisés se atreve a hablar directamente con Dios, quien está sumamente enojado con su pueblo, pues después de haberlo sacado de Egipto se han olvidado de Él y han hecho un becerro de oro y le ofrecen sacrificios y alabanzas. Dios está enojadísimo y asegura que los destriurá a todos.

Pero Moisés se atreve a hablarle de tú-a-tú, y le recuerda la promesa que le hizo a Abraham, Issac y Jacob, de que iba a hacer de ellos un pueblo grande y que tendrán posesión de toda la tierra que les prometió.

Y Dios en su Misericordia –y a pesar de su gran enfado– les perdona.

Salmo

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión, borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Salmo 50, 12-13

El hijo pródigo

¡Ah! una de las más bellas narraciones de San Lucas. Un hijo que le pide a su padre su herencia en vida, y luego va a despilfarrarla en todos los excesos posibles. Estando todo gastado, y en un país extraño, no le queda mas que irse de cuidador de cerdos. ¡Y cómo envidia a los animales que se hartan de las bellotas y el no tiene nada para comer!

Se dice a sí mismo: “¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra tí; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores”

Y se encaminó y eso fue lo que hizo.

¿Qué es lo que este muchacho representa? A todos nosotros. Su padre nos es otro mas que Dios mismo. Estar en un país lejano quiere decir estár lejos de la gracia de Dios. Dice el hijo: “me levantaré, y volveré a mi padre“, queriendo decir que se arrepiente y quiere volver con Dios.

¿Y la respuesta de su padre? Al verlo llegar se enterneció, lo cubrió de besos, le mando asear y vestir por sus criados (los ángeles) y hasta le mando hacer una fiesta con todo y el cordero gordo que se estaba reservando para una ocasión especial.

La misericordia de Dios es infinita.

Pero… el otro hijo, el que siempre ha estado al lado de su padre, el que siempre le ha obedecido y nunca se ha apartado de su lado… ese está enojadísimo, pues se siente traicionado por el padre: ¿Cómo es posible que reciban al descarriado con fiesta y todo?

“El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara”

Ninguno de los dos hijos es perfecto. Pero el amor del padre es el mismo para los dos. El amor de Dios es el mismo para todos los buenos y los malos, pues para los dos grupos el cielo sale igual, la lluvia cae igual.

Pero no te confundas, para ser hijo pródigo el verdadero arrepentimiento es lo que vale. Nada de medias tintas. ¡Ojo con eso!

La lectura del hijo pródigo nos recuerda que todos somos hijos, que nos separamos de nuestro padre, que nos llena la soberbia… pero que Dios siempre está ahí para recibirnos de vuelta.