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Lecturas del Domingo: Julio 30, 2017 – Parábola del Tesoro Escondido

Parábola del tesoro escondido
Parábola del tesoro escondido, atribuida posiblemente a Rembrand o a Gerard DouTrabajo propio, Yelkrokoyade, 20/07/2011, CC BY-SA 3.0, Link

El Evangelio de hoy termina una serie de relatos de Jesús en parábolas. Durante las últimas tres semanas hemos escuchado cómo Jesús nos ha hablado de que El Reino de Dios no está reservado para los ricos y poderosos, sino para los más humildes.

Tres parábolas nos da hoy Jesús:

“El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende cuanto tiene y compra aquel campo.
“El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”.

Al encontrar la paz de Dios en su llamado y en su palabra, todo lo demás sale sobrando, no tiene importancia. El tesoro y la perla son esa paz… ¡qué no daríamos por alcanzar ese lugar y quedarnos ahí! Bueno, pues si estás dispuesto a dejar todo por Jesús, ¡entonces tienes reservado tu lugar!

Pero hay algo interesante en estas dos narraciones. En los domingo pasados, las narraciones de Jesús estaban orientadas a gente sencilla: pescadores, granjeros, campesinos. Ahora, Jesús nos trae sus enseñanzas con ejemplos de gente de mayor posición económica. El hombre que va y vende todo lo que tiene para comprar un campo, ciertamente tiene que tener posesiones materiales; y no se diga el mercader de perlas. ¿No es esta una contradicción a las lecturas pasadas?

La respuesta es No. Con estas parábolas, Jesús nos manda un mensaje para todos los tiempos: El reino de los cielos es para todos; todos tenemos la oportunidad de llegar a el. La pregunta es, ¿están dispuestos los ricos y poderosos a dejar todo cuanto tienen para alcanzar su propia salvación?

Esta es la última parábola del día.

“También se parece el Reino de los Cielos a la red que los pescadores hechan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en un canasto y tiran los malos.
“Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación”.

Y termina Jesús preguntando a sus discípulos, pero al mismo tiempo a todos nosotros en todos los tiempos: “¿Han entendido esto?“.

 

 

Lecturas del Domingo: Julio 23, 2017 – Parábola de la semilla de mostaza

semilla de mostaza
La semilla del grano de mostaza mide entre uno y dos milímetros, pero cuando crece puede alcanzar los 30 pies de alto (unos 10 metros)

Tenemos varias semanas escuchando cómo Jesús nos habla en parábolas, con la idea de esconder el verdadero significado de las cosas a los ricos y poderosos, y descubrirlo a los humildes y mansos de corazón.

Hoy tenemos varias parábolas similares, destacando la de la semilla de mostaza:

“El reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas.”

Y es que es bien interesante que de una semillita que mide sólo uno o dos milímetros, puede darse un arbusto tan grande como de 20 ó 30 pies (hasta diez metros). De igual forma, el sencillo mensaje de Jesús en una región de medio oriente, se convertirá en un árbol gigante de cientos de millones de personas en todo el mundo.

¿Qué hay de la otra historia?

Es cierto que la historia de la semilla de mostaza es muy famosa, pero en el día de hoy también hay otra parábola, tal vez más importante:

“El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.
“Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo. ‘Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: ‘De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla? Pero él les contestó: ‘No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha, y cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero”.

Partes como la de que los trabajadores le preguntan al amo si quiere que arranque lo malo –cizaña– y la respuesta de que no sea que al arrancarla también se dañe lo bueno… déjenlos crecer juntos…¿Cuántas veces no pedimos a Dios que destruya todo lo malo, sin pensar que también se puede llevar a los buenos? ¡Hasta hace que se ponga la piel de gallina!

En fin, si no has entendido bien todos los detalles, aquí está un resumen de acuerdo a la explicación que da Jesús a sus apóstoles:

  • La buena semilla son los buenos ciudadanos del Reino.
  • El sembrador de la buena semilla es el Hijo del Hombre, Jesús.
  • El campo es el mundo.
  • La cizaña son los partidarios del mal, los malos.
  • El enemigo de amo es el diablo.
  • El tiempo de la cosecha es el fin del mundo.
  • Los segadores son los ángeles.

Y termina Jesús: El que tenga oídos, que oiga.

 

Lecturas del Domingo: Julio 16, 2017 – El sembrador, las semillas y la tierra

Parábola del Sembrador
Representación de la parábola del sembrador, por Sulfababy of en.wiki – Wikipedia en inglés, CC BY 2.5, Enlace

El domingo pasado, las lecturas nos decían que la verdadera sabiduría estaba escondida a los poderosos y a los ricos, y que debíamos ser humildes y mansos de corazón para poderla entender.

Hoy es una ocasión importante, pues la Primera Lectura, el Salmo, y el Evangelio nos narran con con mucha precisión el mismo concepto: la metáfora de las semilla que da fruto en el ambiente correcto, con los elementos precisos y con con el cuidado necesario.

Dice la Primera Lectura, del profeta Isaías:

“Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven para allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”.

Dice el responsorial del Salmo de hoy:

“La semilla cayó en tierra buena y dio fruto”.

Y, finalmente, el Evangelio nos dice que Jesús, al ver a tanta gente que se reunía para escucharlo, tomo una balsa y desde la costa se dirigió a pueblo con esta parábola:

“Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron unos pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero, cuando subió el sol los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron sofocaron a las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno, otros sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga”.

Tomemos en cuenta que, cuando todos estos mensajes se escucharon por primera vez, la genta estaba desconcertada, pues no sabía exactamente a qué se referían Isaías, el rey David, y Jesús con palabras como sembrador, semilla, tierra, etc. Para nosotros, en la actualidad y después de cientos de años de análisis y publicaciones, suponemos que es fácil de entender este mensaje… o al menos eso creemos.

Decifrando el mensaje

Estamos claros que el Sembrador es obviamente Dios, ¿verdad? Y que la semilla es su Palabra, ¿de acuerdo?

Ok, –dicen algunos– yo siempre pensé que el Sembrador es Jesús“, ¡Y están en lo correcto! ¡Porque Jesús y Dios son uno mismo!

Pero, ¿Qué es en sí la Palabra? La Palabra es el mensaje de Dios, es el llamado. Cuando Él te llama a que lo sigas. La Palabra también es el mensaje que ha resonado por miles de años y que lo recibimos todas las semanas en las lecturas dominicales.

Bien, y ¿ahora? El siguiente elemento es La Tierra, donde germinará la Palabra, donde el mensaje de Dios debe comenzar a actuar. ¿Dónde es este lugar? Es nuestro corazón.

Un corazón duro no la dejará germinar. Un corazón temeroso la dejará germinar, pero a la primera prueba se desmoronará. Un corazón bueno será la tierra fértil, donde dará fruto, y la persona comenzará a seguir el mensaje de Dios, La Palabra de Jesús, con sus semejantes, con su país, con su gente, con los animales, con la vida.

Dice Jesús:

“Oirán una y otra vez, y no entenderán; mirarán y volveran a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón.
“Pero dichosos ustedes , porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oir lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron. Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador:
“A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Eso es lo que significan los granos que cayeron en el camino.
“Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconsistente, no deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
“Lo sembrado entre los espinos representa aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
“En cambio, lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”

 

 

 

Lecturas del Domingo: Julio 9, 2017 – Jesús nos invita a la humildad

Foto de niños malnutridos en África
Fotografía de Oxfam East AfricaLuli cuida a su malnutrido hijo Aden, en África, CC BY 2.0, Link

Esta semana y la próxima, escucharemos cómo Jesús nos invita a que seamos humildes y sencillos ya que sólo así podremos entender su gracia y seremos merecedores de su infinita misericordia.

“¡Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias Padre, porque así te ha parecido bien.”

Jesús se refería a los escribas y fariseos, quienes se jactaban de ser los únicos que podían y sabían entender las leyes de Abraham y de Moisés, además de los otros libros de la tradición Judía; pero que eran déspotas, creidos y arrogantes. Posiblemente sabían las escrituras de memoria, pero definitivamente no tenían corazón para interpretarlas.

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave, y mi carga ligera”.

Toma mi yugo y lleva mi carga dice Jesús. Si dejamos que Jesús sea como el bravo jinete que sabe el camino a su casa, sin importar todas las dificultades que haya a su paso, entonces debemos entregarnos a Él para que sea quien guie nuestra vida. Confía en Él pues aunque el camino tenga peligros, horrores, y muerte, al final el tiene el control y la sabiduría para llevarnos al encuentro final con Dios.

 

Lecturas del Domingo: Julio 2, 2017 – El que ama a su padre o a su madre más que a mí…

Virgen María, Madre de Jesucristo
“La Virgen en oración”, por Giovanni Battista Salvi da SassoferratoWeb Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Public Domain, Link

Dice Jesús en el Evangelio de hoy:

“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”

Yo recuerdo que, cuando joven, esta lectura me causaba mucha ansiedad, pues era muy difícil para mí poder decir que mi mamá, quien había hecho cientos de sacrificios por mí durante toda su vida, no era la merecedora de todo mi cariño y amor.

Pensaba que ella, por esta lectura, no debería de recibir nada de amor. Y por eso evitaba leer esta parte de las Sagradas Escrituras.

Pero, con los años y después de cursos y pláticas, he logrado entender lo siguiente: En ningún momento Jesús dice que lo amemos más a Él que a los demás. “El que ama más a…”, es muy diferente a “Deben amarme más…”. Todos los sacrificios de mi mamá o de mis tías, hermanos, amigos, etc. son grandes en naturaleza humana, pero Jesús en su dolor y muerte nos libra de lo peor de todo: el pecado y la muerte. Ya por esta simple razón no debería de haber duda en nuestros corazones de amarlo con todo nuestro corazón.

Pero he aquí algo todavía más confortante. Todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y somos pequeñas ramitas que salimos de Él. Dios es el gran tronco al que nos vamos a unir por completo, y Jesús —junto con el Espíritu Santo— es uno mismo en Dios.

Así que, no te sientas triste en pensar que estás diluyendo tu amor por amar más a Jesús. Eso no ocurre, pues el amor verdadero no se destruye o se va acabando. Tu amor a tu familia, a tus padres, a tus hijos, a todos, es el mismo que va a Dios y a Jesús. No más ni menos.

Lecturas del Domingo: Junio 23, 2017 – “No tengan miedo”

El profeta Jeremías en una pintura de Miguel Angel
Jeremías, por Miguel Angel

Este es el domingo de la confianza en Dios, y uno de los mejores ejemplos de templeza y valor, pero también de flaqueza, es el profeta Jeremías quien vivió alrededor de 600 años antes de Jesús.

Jeremías es conocido como el profeta “que no tenía miedo“, que constantemente criticaba las fallas de los gobernantes, de los sacerdotes y escribas, y del mismo pueblo. Por esta razón tenía muchos apodos como “el llorón”, “el crítico“, y hasta “el profeta del terror“.

Y como resultado, la gente hablaba a sus espaldas. En términos de hoy diríamos que ya lo tenían completamente harto con chismes, murmuraciones, y constantes amenazas. En la primera lectura de hoy, se queja: “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban a que tropezara y me cayera diciendo: si se tropieza y se cae, lo venceremos, y podremos vengarnos de él“.

Cualquier semejanza con hechos de la vida actual es mera coincidencia.

Y es que servir a Dios nunca ha sido una tarea fácil, y como ejemplo tenemos a los cientos de mártires y santos que por servir y llevar la palabra de Dios tuvieron muertes violentas y hasta salvajes.

Pero Jesús viene al rescate de estos pensamientos con un verdad confortante. Nos dice el Hijo de Dios en el Evangelio de hoy:

“No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse, no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les diga al oído repítanlo en las azoteas.
“No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”.

Jeremías estuvo a punto de renunciar a su apostolado, pero al final recibió el valor de Dios para seguir adelante. Asi también nosotros, cuando sintamos el miedo a seguir adelante en nuestras vidas, recordemos el valor del profeta y las palabras de Jesús: “No temas; estaré contigo hasta el final de los tiempos“.

Lecturas del Domingo: Junio 18, 2017 – Corpus Christi: El Cuerpo y la Sangre de Cristo

Corpus Christi El Cuerpo y la Sangre de Cristo
Procesión del Santísimo Sacramento, por By de:Carl Emil Doepler the Elder (1824 Warszawa or Schnepfenthal – 1905 Berlin)http://www.zeller.de/, Public Domain, Link

“Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca.”

Una excelente profecía se presenta en el párrafo anterior tomado del Salmo 80. Una profecía que nos habla de cómo Jesús en la Cruz se transformará en Cuerpo y Sangre, en Pan y Vino.

Hoy celebramos el día de El Cuerpo y la Sangre de Jesús, conocido también en muchos lugares como Domingo de Corpus Christi, y la Iglesia Católica lo conmemora con una celebración especial y con una pequeña procesión del Santísimo Sacramento –la hostia del comulgario– montada en una base especial. El sacerdote se pondrá un velo especial para cargar la base y caminar alrededor de la iglesia (en algunos lugares, la procesión es más larga y ocurre por calles). Es tan sagrado este momento, que ni siquiera el oficiante puede tocar con sus manos desnudas la base.

No es de extrañar que muchas personas sufren espasmos, ataques, u otros síncopes al ver pasar el Santísimo.

Pero todo esto es en sí un recordatorio del Sacrificio de Jesús por nosotros, y de que es sólo a través de Él que logramos la Salvación. Su cuerpo y su sangre, el maná y el agua que brotó de la piedra, el pan y el vino son todos lo mismo, y al final uno solo.

El Cuerpo representa la comida, y su contra parte es el hambre. La Sangre representa la vida, y su contraparte el sufrimiento. Los dos son necesarios y al final, si los aceptamos –junto con sus contrapartes– habremos cumplido nuestra misión con Dios.

Nos dijo Jesús:

“Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por Él, así también el que me come vivirá por mí.”

 

Domingo de Pentecostés

Vitral de Pentecostés
Vitral de Pentecostés en Iglesia de Corpus Christi en Lawrence, MA

Hoy terminan los 50 días de Pascua, que inició después de la Semana Santa y de la Cuaresma. Y todo este tiempo santo, se acaba de la mejor manera posible: con el inicio de la proclamación de la palabra a todos los puntos cardinales.

Pentecostés es el nombre que se le da al Festival Judío llamado de las Siete Semanas, el cual se celebra 50 días después de la Pascua. Se supone que coincide cuando las frutas están maduras, en su mejor momento, y listas para consumirse.

En Jerusalén, se reunían miles de judíos de muchas partes del mundo conocido, para este festival y muchos de ellos estaban sorprendidos de escuchar las historias de lo que acababa de pasar sólo unas semanas antes con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Pero muchos de ellos no hablan Arameo, pues vienen desde lugares tan distantes como Roma, Grecia y otra regiones de Asia Menor, por lo que su entendimiento de la importancia del evento es muy limitado.

Cuando los apóstoles están reunidos con decenas de los seguidores de Jesús en un algún lugar de Jerusalén, son sorprendidos por un ruido ensordecedor, como de una explosión, acompañado de una fortísima ráfaga de aire que resuena en el lugar de reunión.

“Entonces aparecieron lenguas de fuego que se distribuyeron y posaron sobre ellos, y empezaron a hablar en diferentes idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.”

La simple naturaleza de este evento es de por sí impresionante: el sonido de la explosión fue tan fuerte que la gran mayoría de los habitantes de la ciudad y los turistas, salieron corriendo a ver qué estaba pasando.

Y cuál será su sorpresa por escuchar a todos los presentes hablar en sus idiomas.

Toda esta narración, presentada en los cuatro Evangelios, nos describe el nacimiento de la Iglesia de Cristo, pues ahora la historia ya no está siendo limitada a un pequeño grupo de gente o una pequeña región del mundo. Los discípulos, y los visitantes, comenzarán a ir a sus lugares de origen y a comenzar a extender la historia de los sucesos del nacimiento, la vida, las enseñanzas, la muerte y, finalmente, la Resurrección de Nuestro Señor Jesús.

El Plan Divino de Dios comienza a caminar.

Lecturas del Domingo: 21 de Mayo de 2017 – Esperando al Espíritu Santo

Holy Spirit as a Dove
“El Espíritu Santo como Paloma”, por Gian Lorenzo Bernini – Istorija umetnosti, Gianlorenzo Bernini, Public Domain, Link

En las lecturas de este día, vamos conociendo cómo la Iglesia primitiva poco a poco está creciendo en la Fe: primero debe marcarse la importancia del bautismo para conocer la fe, y luego recibir al Espíritu Santo, que ocurrirá en un par de semanas mas.

Pero antes de eso, la primera lectura nos narra cómo la visita de Felipe, uno de los doce apóstoles, a Samaria, causo un gran revuelo y emoción, al grado que los demonios eran expulsados con grandes alaridos, los enfermos se curaban, y la gente se convertía y creía en Jesús.

Decía Jesús en el Evangelio de la semana pasada:

“Créanme: yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro que el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre”.

Y así Felipe, que llegó a ser uno de los apóstoles medio incrédulos, cuando entendió completamente el mensaje de Jesús, se llenó del Espíritu Santo y comenzó a hacer milagros. Todo en nombre de Jesús y para Gloria a Dios.

 

Lecturas del Domingo: 14 de Mayo de 2017 – Yo soy el Camino, la verdad y la vida

Letrero religioso
Un letrero con la lectura de hoy. Foto tomada por Billy HathornOwn work, CC BY-SA 3.0, Link

Chismes, murmuraciones y quejas

¡Ah, la naturaleza humana! En la primera lectura nos topamos con que los judios del área lo que hoy es Grecia se quejan con los Doce Apóstoles de que sus contrapartes de Palestina no los están ayudando como se debe.

Resulta que hay muchas murmuraciones y chismes entre las dos partes, pues –en ese momento– por varias décadas, los judios griegos se han vuelto un poco más elitistas, con más conocimientos; y esto lo podemos ver hasta el dia de hoy, en que ciertos libros del antiguo testamento no son reconocidos por los judios tradicionales. Estos libros no reconocidos fueron escritos en Griego.

Las viudas son de las personas más necesitadas, especialmente cuando son mayores de edad y no pueden valerse por si mismas. En ese entonces, existía un convenio entre todos los judios deberían cuidarse los unos a los otros y vivir compartiendo todo para todos. Parte de este acuerdo incluía a las viudas de por vida.

Pero una cosa son los buenos deseos y otra la realidad. Los judios palestinos (hebreos) no estaban haciendo su parte con estas mujeres. Por lo que los griegos se fueron a quejar amargamente con los Doce Apóstoles. Estos, sabiendo cómo se las gasta el Pueblo de Dios, toman la decisión de nombrar una comisión de siete (otra vez ese numerito que tanto se repite) para que se hagan cargo de cuidar a los más necesitados.

Una vez seleccionados los siete, son presentados ante los 12 y les son impuestas las manos después de un período de oración.,

Este es un evento importantísimo, pues es el nacimiento del diaconado, es decir la imposición de las manos a seguidores de Cristo para que realicen labores en nombre de la Iglesia para la gente que mas lo necesita.

Via et veritas et vita

Jesús les dice esto a los 12 en una parte de la Última Cena. Todavía hay mucha confusión entre ellos, pues aún no han ocurrido los hechos de la muerte y la resurrección. Su ojos todavía están nublados, y por eso Tomás y Felipe hacen cuestinamientos sobre esas palabras:

“Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino? – dice Tomás

“Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta” – dice Felipe.

Les responde Jesús:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, también conocen a mi Padre.”
Y a Felipe le reclama: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

Para nuestra fortuna, nosotros sabemos la verdad, pues finalmente será revelada durante la Pasión y la Resurrección. Pero más aún, cuando comprendemos que Jesús no nos deja solos, y que siempre está ahí; y es nuestro consuelo que al aceptar a Jesús, estamos aceptando al Padre al mismo tiempo.

Y no necesitamos ver para creer.