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Lecturas del Domingo: Julio 25, 2021 – El Milagro de la Multiplicación de los Panes

La multiplicación de panes y pescados
By Bernardo Strozzi – http://www.1st-art-gallery.com/Bernardo-Strozzi/The-Miracle-Of-The-Loaves-And-Fishes.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8151360

El Evangelio de San Juan que leeremos el día de hoy, nos narra el milagro de la multiplicación de los panes y pescados. Juan nos dice que hay como 5,000 hombres, eso quiere decir que en promedio cada varón vendría con su esposa y tal vez con uno o dos hijos, así que hablamos de entre 10 mil y 15 mil personas en total, aproximadamente.

Y todos fueron alimentados con pan y pescado. ¡Y hasta sobró!

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan”. Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo”. Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

¿Cuál es el mensaje de este día? Para Dios, a través de Jesús, no hay imposibles. Por muy grande e imposible que parezca el obstáculo, Jesús todo lo puede.

Y si tu te encoges y te tapas la cara pensando que Jesús es el Hijo de Dios, y tú no tienes lo que se necesita para “hacer el milagro“, pues te felicito porque has reconocido que Cristo es el verdadero Hijo del Altísimo. Y segundo, recuerda que todos estamos llamados a ser sacerdotes y seguidores de Jesús, y por lo tanto tenemos también el poder.

Así que, ¡ánimo! ¡con fé grita “Dios mío, en el nombre de Jesús, ayúdame a…“!

Lecturas del Domingo: Julio 18, 2021 – Las Ovejas del Señor

El buen pastor
El Buen Pastor, por Meister des Mausoleums der Galla Placidia in Ravenna – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Public Domain, Link

Hoy es el Décimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario, y las lecturas compararán a los seguidores de Dios con ovejitas. De todos los trabajos, el del pastor era considerado como el más humilde, pero uno de los más importantes, pues estos animalitos, aunque pudieran pasar desapercibidos, eran muy importantes pues daban vestimenta, alimento, y valor a las personas.

Si uno era pobre y no podía tener una vaca, entonces una oveja era el remplazo perfecto.

Y en nuestros días, nosotros también somos como las ovejas: Podremos parecer insignificantes, pero para Dios nuestro Señor, somos de mucho valor, tanto así que entregó a su único Hijo para Salvarnos.

Dice el Evangelio de San Marcos:

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces Él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”, porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

En la primera lectura, Jeremías nos advierte:

“¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor.
Por eso habló así el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: “Ustedes han rechazado y dispersado a mis ovejas y no las han cuidado. Yo me encargaré de castigar la maldad de las acciones de ustedes. Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países a donde las había expulsado y las volveré a traer a sus pastos, para que ahí crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten. Ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá.
Miren: Viene un tiempo, dice el Señor,
en que haré surgir un renuevo en el tronco de David:
será un rey justo y prudente
y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia.
En sus días será puesto a salvo Judá,
Israel habitará confiadamente
y a él lo llamarán con este nombre:
‘El Señor es nuestra justicia’ ”.

Finamente, en el Salmo Responsorial escucaremos el hermoso Salmo 22

R. (1) El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume,
y llenas mi copa hasta los bordes. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Lecturas del Domingo: Julio 11, 2021 – De dos en dos

El primer bautizo
Primer bautizo en Alta California por dos misioneros, por un autor desconocido. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7974932

Estamos en el décimo quinto Domingo del Tiempo Ordinario, y hoy escuchamos  que Jesús da poder a los discípulos para empezar a hacer milagros. No como una forma de que le den un descanso, sino para comenzar a prepararlos para que en el futuro, ellos mismos tomen diferentes caminos y vaya predicando la Palabra de Dios.

Ellos no lo saben, pero Jesús está cada vez más cerca de dejarlos y ellos tendrán que seguir llevando sus enseñanzas, naciendo así el Nuevo Pueblo de Dios.

Dice el Evangelio de San Marcos:

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.
Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”.
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Jesús los manda de dos en dos, estilo que los misioneros modernos siguen hasta nuestros días.

Los poderes que Jesús les da, no es para apoyarse en nada sobrenatural, como una varita mágica o un poderoso rayo. Sino, únicamente en un bastón, sandalias y túnica.

Finalmente, así como Jesús fue rechazado él les indica que los rechazarán, y cuando eso suceda ellos deberán sacudirse el polvo de los pies, como una advertencia.

Los discípulos se convertirán en misioneros, y luego en apóstoles y cada uno de ellos llevará un poquito de Jesús en sus vidas, hasta el final de ellas.

Lecturas del Domingo: Julio 4, 2021 – Nadie es Profeta en Su Tierra

Jesús instituyendo el mandamiento nuevo, por Duccio – This file was derived from:  Duccio di Buoninsegna 034.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42762785

Aunque parezca imposible, nuestra incredulidad e ingratitud es tan grande, que hasta el mismo Jesús fue víctima de estos desagradables términos.

Del Evangelio de San Marcos:

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra con sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No vivien aquí, entre nosotros, sus hermanas?” y estaban desconcertados.
Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar a los pueblos vecinos.

Es increíble cómo nuestra naturaleza humana nos enseña que nos falta mucho para alcanzar la Gracia de Dios. Todos los días nos topamos con señas de menosprecio, rechazo, incredulidad e ingratitud. A veces, con sólo una mirada, con un desdén, con un simple “sí, cómo no“.

O a veces, con otras señas no tan disimuladas.

Y lo pero es que a veces, eso ocurre hasta en nuestras propias familias.

A Jesús le pasó lo mismo que a otros profetas: Amós, Elías, Jeremías, Ezequiel y hasta el mismo Juan el Bautista: elegidos por Dios, pero rechazados por su pueblo.

¡Ah! Pero la gran lección es que, a pesar de los rechazos, Jesús no olvida su misión y sigue haciendo su trabajo, lléndose a otros pueblos. 

Por cierto, antes de que tu cabeza explote por la línea del Evangelio que dice acerca de Jesús (una línea que usan mucho los protestantes):

¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No vivien aquí, entre nosotros, sus hermanas?

¿Jesús con hermanos y hermanas? Santiago, José, Judás y Simón (Pedro) son sus seguidores, a los que consideraba sus hermanos, y cada uno de ellos son hijos de sus respectivos padres. Simón y Andrés son reconocidos como hijos de Juan . Las hermanas, son las seguidoras, pero por ser mujeres (recuerda el tiempo hace más de dos mil años) no se usaban sus nombres. Hermanos y hermanas son en este contexto: amigos.

 

Lecturas del Domingo: Junio 27, 2021 – Día de la Fe

Resucitar a la hija de Jairo
“Resucitando a la hija de Jairo”, por Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Public Domain, Link

Nosotros, como humanos, no podemos vivir sin Fe. Aunque veas muchos cuerpos caminando por las calles, vestidos para el diario trabajo, si no tienen Fe, estarán como muertos.

Hoy es el décimo tercer domingo del tiempo ordinario. En este día, en el Evangelio de San Marcos, escucharemos dos narraciones del gran poder de Jesús sobre la enfermedad y sobre la muerte. Pero, estas dos historias también son un ejemplo muy grande de cómo dos simples humanos, una pobre y un rico, son capaces de poner todas sus dudas fuera y se concentran en creer que Jesús es el Salvador, y se convierten en testigos del Gran Poder de Cristo a través de la Fe.

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.
Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.
Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

La mujer que padecía flujo oyó hablar de las maravillas de Jesús. Nunca lo vió actuar, pero creyó en Él y por su Fe fue curada. Jairo, en un caso mas aterrador, está perdiendo a su hija, pero tiene Fe en que Jesús la puede sanar. A pesar de que él es un jefe de la sinagoga de Jerusalén (sus jefes eran enemigos de Jesús y sus seguidores), eso no le importa y va por Nuestro Señor.

Estas dos son escenas increíbles, impresionantes, y que en verdad pasaron. Y que están narradas para que creas.

Tengamos Fe y fortalescámosla; en su momento, hasta podríamos ser testigos presenciales de historias similares.

Lecturas del Domingo: Junio 13, 2021 – El granito de mostaza

semilla de mostaza
La semilla del grano de mostaza mide entre uno y dos milímetros, pero cuando crece puede alcanzar los 30 pies de alto (unos 10 metros).

¿Por qué Jesús daba sus enseñanzas en forma de parábolas? Sus discípulos y seguidores, en su mayoría eran gente sencilla, a la que nos se le podía dar explicaciones profundas y complejas. Gente que se la pasaba todo el día trabajando y mal comiendo, pero que se daban un tiempo para poder escuchar la Palabra de Jesús.

Por eso Cristo les hablaba en forma que pudieran entender: historias de pescadores, de agricultores, artesanos, carpinteros.

Hoy es el domingo número doce del tiempo ordinario. Ya han pasado la Cuaresma y la Pascua y hemos vuelto al tiempo “normal“. A pesar de estar en Junio, en un abrir y cerrar de ojos estaremos preparándonos para el Adviento y luego para la Navidad.

Pero hoy, en el Evangelio de San Marcos, Jesús nos habla del granito de mostaza y nos trae una lección de humildad y sencillez.

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podemos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y nos les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

 

Domingo de la Santísima Trinidad, 2021

Imagen de la Santísima Trinidad
Imágen de la Santísima Trinidad, por www.ldm.lt, Public Domain, Link

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz decimos: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La enseñanza de la Iglesia siempre ha sido la misma: Un solo Dios, pero formado por tres personas o entidades.

Hoy hacemos dedicación de nuestro domingo a la Santísima Trinidad. Y el Evangelio de San Mateo nos dice:

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo lo que les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.

Domingo de Pentecostés, 2021

Pentecostés
Vitral celebrando el Pentecostés en la Parroquia de Santa María de la Asunción. Lawrence, MA. Foto NosRodea.com

Hoy se cumplen 50 días desde el inicio de la Pascua. Se han cumplido aproximadamente 7 semanas desde la Resurrección de Jesús después de su Pasión.

Jesus Resucitado se apareció muchas veces a sus discípulos en este tiempo, y la semana pasada celebramos su Ascención al Cielo en medio de una gran multitud que lo vio al final perderse detrás de una nube.

Pero Jesús no nos dejó solos. El día de hoy celebramos la llegada del Espíritu Santo y el verdadero nacimiento de la Iglesia en el mundo. La llegada de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad se simboliza con el fuego que se posa sobre todos los reunidos en el nombre de Jesús.

Dice el Libro de los Hechos de los Apóstoles:

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente, se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu les inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos, y llenos de admiración, preguntaban: ‘¿Qué no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua.

Así, todos y cada uno de los presentes tienen la misión de escuchar la historia de Jesús desde su nacimiento hasta su Pasión y Resurrección, y después regresar a sus lugares de origen y llevar esa Palabra. Y lo hacen en su propia lengua.

Este es el verdadero nacimiento de la Iglesia de Dios.

 

 

Séptimo Domingo de Pascua: La Ascención del Señor

Ascención de Jesús
La Ascención de Jesús, por John Singleton Copley – abcgallery.com, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11222497

La Pascua está por terminar, y hoy estamos en el séptimo domingo, en el que celebramos la Ascención del Señor a los cielos.

En la lectura de hoy, Jesús está despidiéndose de sus discípulos, minutos antes de ser arrestado. Les está dando un mensaje de lo que deben de hacer una vez que Él ya no esté con ellos. Dice el Evangelio de San Juan:

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre Santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse para que se cumpliera la escritura.
Pero ahora voy a tí, y mientras aún estoy en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu Palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la Verdad. Tu Palabra es la Verdad. Así como tu me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mi mismo por ellos para que también ellos sean santificados en la Verdad”.

Los discípulos van a venir al mundo. Pero, ¿qué no vivían ellos en el mundo ya? Sí, en el planeta Tierra. Pero Jesús se refiere al plano Espiritual. Sólo el selecto grupo de ellos tienen la Palabra. Los demás, la gente que no conoce el mensaje de Jesús, son los bárbaros a los que los amigos de Cristo van a ir a llevar la buena nueva.

No todos los que la van a recibir lo van a hacer con alegría o aceptación. A los discípulos ya los empiezan a odiar, pero vienen muchas calamidades. Y sin embargo, también serán testigos de grandes milagros que los librarán del mal.

Después de esto, Jesús fue a orar en silencio y luego llegó Judas con un grupo de soldados romanos.

 

 

Sexto Domingo de Pascua: Domingo del Amor

Jesús instituyendo el mandamiento nuevo, por Duccio – This file was derived from:  Duccio di Buoninsegna 034.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42762785

Hoy celebramos el Sexto Domingo de la Pascua, y se le conoce como el Domingo del Amor pues Jesús nos da una lección muy bella acerca de este tema el día de hoy en el Evangelio de San Juan:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté con ustedes.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque le les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elejido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que se vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.

En el nuevo testamento se nos hace mención del temor a Dios. Pero con Jesús, ahora conocemos del amor a Dios. Cristo nos dice que la salvación está a nuestro alcance no por temor de salirnos de los designios rigurosos de la Ley de Moisés, sino por el simple acto de amar a nuestro prójimo.

Y es que, al amar a nuestros hermanos, realmente no necesitamos de más reglas. Por amor mismo a nuestro prójimo no lo vamos a matar, ni a robar, ni a hacerle algún daño. Y por el amor a Jesús, no vamos a faltarle a Dios.

Dios ha puesto en nuestros corazones la verdadera semilla del amor con el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Es responsabilidad nuestra regar esa semillita y hacerla germinar en medio de nuestros hermanos para Gloria a Dios Padre.