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Lecturas del Domingo: Asunción de la Bienaventurada Virgen María

María e Isabel
Detalle de vitral de María visitando a su prima Isabel. Corpus Christi Parish. Lawrence, MA

Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el Arca de la Alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.

Salmo Responsorial – Salmo 44

R. (10b) De pie, a tu derecha, está la reina.
Hijas de reyes salen a tu encuentro.
De pie, a tu derecha, está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.
Escucha, hija, mira y pon atención:
olvida a tu pueblo y la casa paterna;
el rey está prendado de tu belleza;
ríndele homenaje, porque él es tu señor.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.
Entre alegría y regocijo
van entrando en el palacio real.
A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.
R. De pie, a tu derecha, está la reina.

Primera Carta a los Corintios 15, 20-27

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida, pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su Padre, después de haber aniquilado todos los poderes del mal. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.

Evangelio de San Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,

como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia
para siempre’’.

María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

Cuarto Domingo de Adviento 2020

La Anunciación
Detalle de vitral de la Anunciación. Corpus Christi Parish, Lawrence, MA.

Hoy es el último domingo del tiempo de Adviento en este 2020 y escucharemos en el Evangelio de San Lucas la narración de la Anunciación, cuando Dios, por medio de su ángel, le indica a María, muchachita adolescente desposada por José, un hombre mayor, que iba a ser la Madre de Dios.

Antes de que mucha gente empiece a decir palabrotas y a despotricar de la naturaleza de este santo matrimonio, les recordamos que esta era la costumbre de ese entonces. Y así ocurría en todos los niveles de la sociedad: ricos, pobres, judíos y no judíos. Así que, por favor pongan el contexto histórico antes de emprender contra esta narración.

En aquel tiempo, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de Gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de tí, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

 

Lecturas del Domingo: Marzo 29, 2019 – Lázaro

La Resurrección de Lázaro
La Resurrección de Lázaro por Duccio – Kimbell Art Museum, Public Domain, Link

En el Evangelio de San Juan de hoy, tenemos a la familia de Marta, María y Lázaro. Tres hermanos de los que sabemos son mayores y huérfanos, buenos amigos de Jesús. Ya ha pasado un episodio donde Marta le reclama a Jesús que, en una de sus visitas, su hermana María no le ayuda, sino que se ha puesto a escuchar la prédica.

Jesús oye que Lázaro está gravemente enfermo, y se dirige a su casa. Pero en el camino, sabe la realidad y se las dice a los discípulos en forma de parábola: “Lázaro se ha dormido, pero yo voy a ir a despertarlo“. Los seguidores no entienden el mensaje, al contrario, piensan que si ha dormido ¡es que está mejorando!

Marta, al saber que Jesús viene, sale a su encuentro… y otra vez le reclama en el camino: “Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano“.

María, por su parte, ni siquiera salió a recibir a Jesús. Está triste, dolida, no sólo por la muerte de su hermano, sino porque siente que Jesús le ha fallado.

¿No nos pasa lo mismo a nosotros? ¿No nos pasa que cuando pedimos con mucho fervor por un favor a Dios, y no lo recibimos, a veces nos revelamos contra Él?

Jesús le dice a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que esté vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tu esto?” Marta respondió: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.

Jesús va al sepulcro de Lázaro, profundamente conmovido pues hasta los judíos ven el dolor de la pérdida en sus ojos, y ordena que remuevan la losa.

Marta le dice: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días“. Con esto, san Juan el narrador del evangelio, nos presenta un hecho muy importante: que no quede duda de que el muerto… ¡está bien muerto! En el relato anterior del ciego que recuperó la vista, ¿se acuerdan todo el circo que los judios y muchos del pueblo hicieron investigando si realmente estaba ciego, si realmente nació sin ver, etc? Bueno, pues hoy no habrá duda.

Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que Tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de ahí!” Y salió el muerto, atado con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “desátenlo para que pueda andar”.

Lecturas del Domingo: Febrero 2, 2020 – La Presentación del Señor

Simeón en el templo
“Simeón en el templo” por Rembrandt – www.mauritshuis.nl : Home : Info : Pic, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=157936

Esta semana hacemos una pausa en el seguimiento de los domingos ordinarios y celebramos la Presentación del Señor en el templo de Jerusalén, una tradición judía que todos los niños tenían que hacer al menos una vez, y que se extiende hasta nuestros días con las presentaciones de los niños en nuestra iglesia Católica y otras.

Dice el Evangelio de San Lucas:

“Transcurrido el tiempo de la Purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley: un par de tórtolas o dos pichones.
“Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“‘Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido, porque he visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel’
“El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: ‘Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma‘.
“Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de a tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de noche ni de día, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
“Y cuando cumplieron con todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose. Se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él”.

Lecturas del Domingo: Enero 5, 2020 – La Epifanía del Señor

La adoración de los magos
“La adoración de los magos” por Bartolomé Esteban Murillo – JAFwsBSXui7rdg at Google Cultural Institute maximum zoom level, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21880092

Epifanía quiere decir que Dios se hace presente, y hoy celebramos la fiesta de la primera de estas manifestaciones, con el nacimiento de Jesús. En reconocimiento de esta manifestación tenemos la narración de la llegada de los magos de oriente que vienen a ofrecerle regalos y, más importante, a postrarse ante el Niño Dios para adorarlo en reconocimiento de que se trataba de un verdadero Rey.

Dice el Evangelio de San Mateo:

“Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente, llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: ‘¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo’.
“Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: ‘En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de tí saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel’.
“Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisarán el tiempo en que se les había apareció la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: ‘Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo’.
“Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto, la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

 

Lecturas del Domingo: Diciembre 29, 2019 – Jesús, María y José

Sagrada Familia
“La Sagrada Familia” por Kok Leng Yeo – https://www.flickr.com/photos/yeowatzup/314819829/, CC BY 2.0, Link

Hoy celebramos el domingo de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. San José, el santo varón que se hizo cargo de María y el Niño Dios, y que sufrió y trabajó en gran nivel para protegerlos y librarlos del acecho de sus enemigos, es la figura central de este día.

El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo, nos habla de qué sucedió después del nacimiento de Jesús:

“Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’.
“José se levantó, y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
“Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño’.
“Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea, y se fue a vivir a una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno”.

 

Lecturas del Domingo: Diciembre 22, 2019 – Dios con nosotros

Hoy es el cuarto domingo de adviento, último fin de semana de preparación para la llegada de nuestro Salvador al mundo. En este día encendemos la cuarta vela de la Corona de Adviento, la cual quedará completa.

Algo muy interesante es que la primera vela, la que encendimos el primero de diciembre, representa a María, y es la única vela que permanece encendida durante las cuatro semanas de preparación. María es la única persona que estuvo presente durante toda la vida de Jesús: desde la concepción, el nacimiento, la niñez, la adolescencia, la vida adulta, la pasión, la muerte, y por último la resurrección. María es la vela que permanece encendida durante toda la vida de Cristo.

Y hoy escuchamos la hermosa narración del Evangelio de San Mateo:

“Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada de José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
“Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: ‘José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados’.
“Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quién pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
“Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa”.

 

Lecturas del Domingo: Julio 21, 2019 – ¿Qué es lo que te preocupa?

Martha and Mary
“Jesús en la casa de Marta y María”, por Johannes Vermeer – fwE2zem7WDcSlA at Google Cultural Institute maximum zoom level, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21865869

La semana pasada, el evangelio de San Lucas nos hablaba de la parábola del Buen Samaritano y conocimos quién era el prójimo. Esta semana, San Lucas nos pasa el mensaje de Jesús de que no debemos preocuparnos por las cosas terrenales como lo hacemos todos los días, sino que hay cosas más importantes que merecen nuestra atención, y el ejemplo lo ponen las hermanas Marta y María:

“En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entretanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: ‘Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude'”.

En nuestra vida, siempre tenemos situaciones que nos preocupan: la escuela, el trabajo, el dinero, la hipoteca de la casa, y una lista sin fin de cosas que siempre nos causan ansiedad y hasta nos hacen perder el trabajo.

Durante nuestra vida diaria, la monotonía puede hacer que perdamos de vista lo que realmente importa: Nuestra relación con Dios a veces se ve afectada cuando no tenemos ni tiempo para rezar y hablar con nuestro Dios, o al menos leer un poco de su palabra. Pero también nuestras familias y los cercanos a nosotros –nuestro prójimos– sufren de nuestra pérdida de vista de lo que verdaderamente importa.

Jesús le respondió a Marta:

“Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Este día, hagamos una pausa en nuestras ajetreadas vidas y tomemos una o dos horas para dedicarlos a nuestras familias. En alguna oportunidad también volvamos nuestra atención a los voluntariados para los más necesitados. Y, principalmente, démonos un tiempo para asistir a misa, rezar el rosario –si no lo sabes, pues comenzar a aprenderlo– leer alguno de los evangelios, ver el canal católico en la televisión, conocer un poco más la vida de alguno de los santos, etc.

Hay mucho que nos falta en nuestro corazón. No ignoremos a Jesús que nos llama y nos habla todos los días.

La Primera Oveja de Jesús

Virgen María, Madre de Jesucristo
“La Virgen en oración”, por Giovanni Battista Salvi da Sassoferrato – Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Public Domain, Link

Al Evangelio de esta semana se le conoce como el del buen pastor, y nos dice:

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”

Pero, ¿Quién fue la primer oveja de Jesús? La primer oveja del rebaño fue la mujer que estuvo desde el principio obediente a la voluntad de Dios. La mujer que cuidaba al niño Dios recién nacido en el pobre pesebre. La mujer que cuidó en sus años de niño, adolescente, y hombre.

La mujer que lo vio caminando rumbo al Calvario, y que no podía llorar porque sino entonces Jesús se habría quebrado por verla destrozada de dolor.

Esa mujer era María, su madre.

Lecturas del Domingo: Enero 20, 2019 – La Boda de Caná

La Boda de Caná
La Boda de Caná, por Giotto di Bondone, Public Domain, Link

¡Hay tanto que aprendimos de las lecturas de hoy!

Primera Enseñanza: El Servicio a los Demás

Primero, San Pablo en la segunda lectura nos dice “En cada uno se manifiesta el Espíritu Santo para el bien común“; así todos recibimos algún tipo de don, como el don de lenguas, el don de ciencia, el don de fe, la gracia de curación de enfermedades, etc. Pero al final, es sólo el Espíritu Santo el que hace todo eso, distribuyendo a cada uno sus dones según su voluntad.

Pero no es para que únicamente lo presumamos, o –al contrario– lo “metamos en un hoyo en la tierra” porque nos da miedo que los demás sepan de nuestras aptitudes y que éstas nos lleven a un escenario incómodo en el que todos nos vean. Por miedo y ansiedad el don se pierde.

Los dones son para alabar a Dios primero; en su honor, le brindamos nuestro extenso trabajo y sacrificio que nos llevó a terminar ese proyecto importante en nuestro trabajo o escuela. A Él le agradecemos que hicimos esa traducción tan necesaria para una familia que la necesitaba. Como dijimos anteriormente, ya no hacemos sacrificios para alabar a Dios, ahora le ofrecemos nuestro trabajo y nuestros éxitos.

Segundo, en el hermoso evangelio de San Juan escuchamos cómo Jesús realiza su primer milagro, no para recibir gloria y alabanza de los demás, sino para evitar que un novio fuera avergonzado durante su banquete de bodas, al convertir en vino seis tanques de agua. Servicio a los demás al poner en marcha sus poderes para ayuda a los demás.

María, nuestra Madre e intercesora

María fue invitada a una boda en Caná de Galilea, y ella llevó a Jesús y a su pequeño grupo de seguidores que se empezaba a formar. Jesús aún no era famoso en la región, pues sólo un grupo de gente le había oído su prédica, pero nada mas.

Durante la boda, el vino se acabó. En ese entonces, esto solía pasar por causa de robos o de mala planeación por parte de los novios, quienes eran los responsables de la celebración. Pero muchas veces era porque simplemente la nueva pareja no tenía tanto dinero y no habían podido comprar suficiente bebida. Cuando esto ocurría, era motivo de burla por parte de la gente, y los novios sufrían una humillación muy grande. Definitivamente, no es algo que se quiera durante la alegría de un nuevo matrimonio.

María, se dio cuenta de esta situación y le dice a Jesús: “Ya no tienen vino”. María le lleva a Jesús una súplica.

María les dice a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga“. Igual, María nos dice a nosotros que hagamos que lo que Jesús nos pide.

Jesús les pide a los criados que llenen con agua seis vasijas de piedra que asemejan barriles (cada una puede contener 100 litros de líquido). Luego les dijo que sacaran un poco y se lo llevaran al mayordomo, es decir el criado principal de la boda. Esto sucedió después:

“En cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: ´Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tu en cambio has guardado el vino mejor hasta ahora´”.

Así, Jesús realizó su primer milagro en una boda en la que había cientos de invitados. De esta forma empezó su ministerio.

María NO hace el milagro. Es Jesús quien lo realiza, pero por interseción de su madre, nuestra madre, quien le lleva nuestras peticiones.